El poder manejado con mano absolutista es de los males más terribles que puede enfrentar la sociedad de un país, que debería estar siempre alerta ante un peligro de esa naturaleza. Haciendo tintinear cada vez con más frecuencia la luz roja de la alarma, tenemos como mejor ejemplo cercano el gobierno venezolano de Hugo Chávez, sumando todos los días arbitrariedades a sus decisiones, como la reciente clausura de varias emisoras radiales con el argumento (inadmisible) de oponerse a ser obsecuentes con el oficialismo.
Pero si el absolutismo representa un peligro para una sociedad que pretende justicia y equidad para sus pares, igualmente amenazador para esa sociedad es el poder del que se adueñan indebidamente los funcionarios públicos de un país, aún a expensas de las pretensiones de sus autoridades. No es otra cosa que eso lo que ocurrió con los funcionarios de la Dirección de Aduanas cuando establecieron un "peaje" propio para que los despachantes de aduana obtuvieran a cambio los certificados que les habilitaran a poder trabajar. Si no se oblaba el "peaje", no había forma de obtener por la vía directa permisos para liberar los productos de exportación o importación gestionados por los despachantes para sus clientes.
El caso dio bastante que hablar y acaba de culminar con la sentencia del Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 2º. Turno, con fecha 28 de agosto, que liberó de toda responsabilidad a los despachantes del presunto "delito continuado de cohecho simple" y en sus considerandos estableció la cruda realidad del poder que se auto-adjudicaron los funcionarios aduaneros, a espaldas de las propias autoridades del organismo.
El Tribunal concluyó en que nunca existió un acuerdo entre los funcionarios y los despachantes para el pago de tal "peaje", sino que, por el contrario, los aduaneros fijaron sus propias tarifas, obviamente ilícitas, y aquel que no las pagara no obtenía los certificados, sin ninguna excepción. El Tribunal entendió -según los testimonios recabados- que las tarifas alcanzaban "a toda persona que se acercara a cualquier ventanilla a realizar la gestión". También pudo establecer en forma concluyente que no hubo ningún recinto aduanero en todo el territorio del país que no tuviera los susodichos "peajes", por lo que no había forma de eludir a los mismos. Y que en todos ellos la "tarifa" era similar, lo que demostró claramente que nunca se trató de "obsequios" de los despachantes (como pretendieron defenderse los propios aduaneros) sino de un cobro compulsivo y tarifado.
Uno de los aspectos más graves del caso es que el propio Tribunal entendió que esos "peajes" o "tarifas ilícitas" se vienen cobrando desde tiempo inmemorial, por lo que es claro que la corrupción en el organismo aduanero está institucionalizada y que ningún director ni autoridad pudo desarticularla en varias décadas. Como señala la propia sentencia, "la administración pública queda muy mal parada frente a semejante comprobación (..) puesto que los servidores del Estado son depositarios de la confianza pública y ninguna situación habilita no honrarla".
El asunto, vistos los considerandos del Tribunal, hay que observarlo como inadmisible e imperdonable para el funcionariado de aduanas involucrado en las maniobras. ¿Qué sería de este país si otras reparticiones hicieran lo mismo? ¿Qué ocurriría si en el Ministerio de Ganadería, por ejemplo, no se otorgaran guías para el libre tránsito de ganado si los productores no pagaran su "peaje" a los funcionarios de las ventanillas? ¿Y si se hiciera lo mismo con los permisos de obras en construcción, o las habilitaciones de las mismas? ¿Y si se llegara a tener que pagar un "peaje" para obtener hasta el pasaporte? Hay que estar alerta, no se puede admitir la extorsión lisa y llana por parte de funcionarios públicos corruptos. El hecho es tan grave como el absolutismo en el poder. Es terrible que una sociedad desconfíe de sus funcionarios públicos, de su probidad y fidelidad. Hay que cerrarle el paso a las maniobras mafiosas, cortarlas de raíz. No es tarea fácil desarticularlas ya que en el caso de la Aduana vienen "desde tiempo inmemorial" -como asegura el Tribunal- y cuando se siguieron realizado aún estando en conocimiento de muchos de los directores de Aduana que han pasado por el organismo. Por lo menos, habrá que estar alerta y denunciar enseguida cualquier otro intento de "peaje ilícito" como el de los aduaneros. Es tarea de todos.