La vista del jefe de Estado francés, Nicolás Sarkozy, al Brasil selló lo que se ha dado en llamar una alianza estratégica entre los dos países. Esta alianza involucra no solamente la compra de armamentos por parte del segundo país, sino también la transferencia de tecnología francesa a la industria militar brasileña.
En esta primera instancia, el acuerdo sobre armamentos incluye la compra de cuatro submarinos de ataque Scorpene convencionales y de cincuenta helicópteros de transporte militar y la construcción del casco de un submarino nuclear. Todo lo cual le costará 8.500 millones de euros al contribuyente brasileño.
Además, el Brasil próximamente renovará parte de los aviones de combate de su Fuerza Aérea. Fuentes privadas estiman que la compra de los nuevos aviones costará entre 2.000 y 2.500 millones de dólares. Seguramente la visita de Sarkozy, sumada a la disposición de las compañías francesas de transferir tecnología al comprador brasileño, contribuirán a mejorar la posición competitiva del cazabombardero Rafale fabricado por Dassault Aviation.
La estrategia brasileña tiene dos facetas complementarias. Una de ellas es modernizar sus fuerzas armadas con el propósito de defender sus fronteras. La otra es fortalecer su industria con una fuerte inyección de moderna tecnología militar que, además, contribuirá al desarrollo del sector civil. Todo lo cual, a su vez, le permitirá atender a las necesidades propias y, además, actuar como un exportador de equipos militares a los demás países latinoamericanos.
Los anuncios realizados durante la visita de Sarkozy son el resultado de una estrategia política de largo plazo. Al mismo tiempo es importante tomar nota del momento en que se producen. Hace apenas unos días que la región fue sacudida por el áspero debate sobre el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos. Otro factor a tener en cuenta son las compras de armamentos que realiza Venezuela en Rusia.
Todo ello conduce a la gran interrogante de si nos encontramos ante una razonable renovación de equipamiento militar de algunos de los países o si trata del inicio de una carrera de armamentos regional. Esto último sería desastroso.