Mostrando la hilacha

Corren tiempos difíciles. Mientras el presidente Tabaré Vázquez sólo piensa en el 2014 y el candidato José Mujica sólo sueña, como en los años de plomo, con conquistar el poder, al gobierno progresista ya se le empiezan a notar las hilachas.

Lo de Antel es un buen botón de muestra. Primero, un vicepresidente que dice estar amenazado de muerte, pero que no puede contarnos por qué lo amenazan. Después, el mismo vicepresidente que contrata como guardaespaldas al novio de la boxeadora fetiche de este gobierno, al que todos los uruguayos comenzamos a pagar un sueldo para que cuide al matemático jerarca de vaya a saber uno qué cosa. Y más tarde, el mismo vicepresidente que denuncia un intento de secuestro y homicidio, y que luego debe abandonar el cargo al comprobarse que tal agresión sólo ocurrió en su imaginación.

Cuando los uruguayos todavía no sabemos cuánto nos ha salido a todos el agitado pasaje de este original jerarca por la función pública, Antel ya nos manda una nueva factura. Ahora resulta que un señor que apenas terminó la escuela recurrió a un truco más viejo que la espalda para fingir una recomendación del hermano del presidente Vázquez y, de esa forma, no sólo autocontratarse en Antel, sino también hacerse de un importante despacho (cuyas comodidades pagamos todos) y de un salario mensual de 21 mil pesos que, aunque al ex titular de esta empresa le pareciera -como dijo- "poca plata", es bastante más de lo que ganan más de siete de cada diez uruguayos. Los mismos uruguayos que siguen pagando la interminable "farra" de la Antel progresista.

De mala gana, el presidente y la novel vicepresidenta de Antel abandonaron sus cargos. El primero demostró que no sabía lo que pasaba a su alrededor, pero su gestión fue defendida calurosamente el pasado fin de semana por su sector, el Nuevo Espacio.

¿Para hacer estas cosas es que el Frente Amplio pidió el voto de los uruguayos hace cinco años?

¿Para cometer este tipo de disparates, que se comentan solos, es que el Frente Amplio defendió tanto a "la empresa de los uruguayos", como bautizó a Antel?

Si Antel es de verdad "de los uruguayos", ¿qué tendríamos que hacer los propietarios de la empresa, que somos todos nosotros, con quienes nos toman en pelo y hacen macanas con nuestro dinero?

¿Qué ha pasado con el verborrágico sindicato de Antel, siempre tan presto para enmendarle la plana en otros tiempos a cualquier decisión de un Directorio integrado por representantes de los partidos tradicionales? ¿No tiene nada para decir? ¿No tiene nada para aportar? ¿No tiene nada para denunciar? ¿Será que de golpe, y vaya a saber uno por qué cosa, a este gremio -como a tantos otros- le comieron la lengua los ratones cuando de marcar errores y horrores del gobierno que apoyan abiertamente se trata?

Y de paso, esta intervención que por la vía de los hechos concreta el gobierno con Antel, ¿va a revisar las decisiones adoptadas por los jerarcas salientes, los acuerdos firmados o en vías de firmarse, y los negocios que hubieran generado en el desempeño de su gestión? Con tanto desastre organizado, como el que esta gente ha demostrado, ¿no debería quedar todo lo actuado bajo revisión de personas que a todos los uruguayos, como dueños de la empresa, nos dé garantías?

No sé si el presidente Vázquez lo hará. Pero si de verdad piensa en el bronce, debería.

elpepepregunton@gmail.com

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar