Armas de doble filo

ROSARIO QUEIROLO

Faltan siete semanas para la elección nacional en la que los uruguayos también tendrán que pronunciarse a favor o en contra de anular la Ley de Caducidad y habilitar el voto de los uruguayos residentes en el exterior. Ambos temas se discuten en la prensa. Sin embargo, y hasta el momento, ninguno de los dos forma parte de la agenda actual de la campaña política.

La relevancia de los temas sugiere que no se trata de un ordenamiento de prioridades u olvido. Es más probable que intencionalmente se trate de evadir dos temas donde las posiciones ya están claras, y hablar más podría ser contraproducente. Algo así como el dicho popular: "no aclares que oscurece".

Si bien ambas campañas tuvieron lanzamientos oficiales hace tiempo (la de la Ley de Caducidad el 29 de julio y la que impulsa el voto epistolar comenzó el 26 de agosto), poco se ha escuchado hablar de ambas y la publicidad recién comienza a aparecer tímidamente en los medios.

Ambas iniciativas son promovidas por comisiones independientes de los partidos políticos, pero algunas cuentan con el apoyo o rechazo explícito de candidatos y partidos. Sin embargo, el involucramiento de los políticos ha sido muy bajo. Por ejemplo, el candidato por el Partido Nacional, Luis A. Lacalle, manifestó su desacuerdo con la anulación de la ley, pero dejó en libertad a sus votantes para que procedan de la forma que su conciencia considere correcta. Lo mismo sucede en filas frenteamplistas. El candidato presidencial José Mujica fue uno de los primeros en firmar a favor de la anulación de la ley en un acto muy simbólico realizado en la sede del Pit-Cnt, sin embargo no hace muchas referencias al tema en su campaña.

La información que se conoce sobre intención de voto en ambos plebiscitos indica que los uruguayos están divididos; sin embargo, son más los que están a favor de aprobarlos que los que están en contra. El nivel de aprobación a favor de la derogación de la Ley de Caducidad varía muy poco según la encuestadora, según datos de julio: 47% (Cifra), 44% (Equipos), y 46% (Factum). Ninguna de las encuestas indica que la ley sería anulada. La situación es distinta para el voto epistolar: 50% está a favor según Cifra, 54% según Equipos, y 56% según Factum (mediciones de julio). Con estos guarismos, parece que la reforma constitucional que habilita a los uruguayos que viven fuera del país a votar en las elecciones sería aprobada. Sin embargo, todavía es incierta la suerte de ambos plebiscitos por el nivel relativamente alto de indecisos.

Estas preferencias de voto en los plebiscitos dependen mucho del partido que piensa votar cada elector. La mayoría de los que se inclinan por el Frente Amplio apoyan las dos iniciativas, mientras que entre los que piensan votar a los partidos de oposición, la mayoría está en contra. Este tipo de comportamiento político de alineamiento entre el voto en plebiscitos y referéndums con el voto partidario es típico del Uruguay; se trata, como dice el politólogo David Altman, de votar en las iniciativas populares siguiendo la lealtad partidaria.

¿Por qué, entonces, la ausencia de estos temas en la campaña? Es justamente ésta la razón por la que los candidatos mantienen silencio. Por un lado, sus partidarios ya conocen sus posiciones y lo más probable es que voten alineados. Entonces, no es necesario el esfuerzo extra que supone introducir el tema en la campaña. Por otro lado, estos temas son sensibles y pueden volverse la piedra en el zapato para tratar de convencer indecisos -en particular la anulación de la Ley de Caducidad- y por lo tanto, pueden ser armas de doble filo. ¿Para qué exponerse cuando hay más para perder que para ganar?

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