LONDRES | Las principales economías emergentes convocaron ayer a una reforma urgente que les otorgue una mayor voz en el control de las finanzas globales mediante el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y advirtieron que es muy pronto para declarar que ha concluido la crisis financiera.
Brasil, Rusia, India y China -un grupo al que suele hacerse referencia por sus iniciales BRIC- propusieron nuevas metas para cambiar el poder de voto tanto en el FMI como en el Banco Mundial, a fin de incluir a los países en desarrollo, y confiaron en lograr un acuerdo sobre el tema a finales de este mes, durante la cumbre próxima de líderes del Grupo de los 20, formado por países desarrollados y emergentes. Esa cumbre se realizará en la ciudad estadounidense de Pittsburgh.
"El FMI no puede salir de esta crisis sin cambios", dijo el ministro indio de Finanzas, Pranab Mujeryi, luego que los cuatro sostuvieron un encuentro de cara a la reunión de ministros de hacienda del G20 en Londres.
Los países europeos intentaron en tanto colocar el tema de las bonificaciones y salarios de los banqueros a la cabeza del temario en la reunión del fin de semana de los funcionarios de Hacienda del Grupo de los 20, por considerar que fomentan la adopción excesiva de riesgos. La iniciativa fue recibida con escaso entusiasmo por EE.UU., que en lugar de ello desea negociar un nuevo acuerdo internacional para aumentar las reservas de capital de los bancos. El secretario del Tesoro Timothy Geithner restó igualmente importancia al encuentro de ayer, limitándose a indicar que es una mera preparación de la reunión que efectuarán los líderes del G-20 en Pittsburgh a fines de mes.
En un artículo de opinión publicado conjuntamente ayer, los ministros de Hacienda de Suecia, Francia, España, Alemania, Italia, Luxemburgo y Holanda dijeron que deberían ser prohibidas las bonificaciones garantizadas por más de un año. AP