Se consolida la mejora de la confianza empresarial

Dato. Índice de percepción de ejecutivos dio un fuerte salto

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El Índice de Confianza Empresarial (ICE) que elaboran KPMG, AIM/Burke y la Universidad de la Empresa registró un fuerte salto de 30 puntos en su última edición ubicándose en un valor de 98 puntos, lo que indica un nivel de leve pesimismo.

El resultado de la medición va en línea con otros elaborados por la Cámara de Industrias (CIU) y de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS) divulgados últimamente.

El ICE es un indicador de las expectativas que tienen los gerentes generales y financieros de las principales empresas del país, acerca de la percepción sobre el contexto económico y el comportamiento de la economía en general y de la situación de cada empresa en particular para el próximo bimestre.

En esta oportunidad la medición comprendió a ejecutivos de 48 empresas de diversos sectores de actividad y se efectuó durante la segunda quincena de agosto.

comportamiento. El índice registró un valor de 98, que representa un "nivel de leve pesimismo" respecto a un valor de neutralidad de 100, dice el informe al que accedió El País.

Este resultado implica un fuerte salto de 30 puntos frente al nivel previo de junio, alcanzando el mismo nivel registrado en agosto de 2008, es decir antes del recrudecimiento de la crisis financiera global.

No obstante, el trabajo indica que "de esta forma, pese a que venía recuperándose en forma lenta, el último aumento señala un restablecimiento del nivel de confianza empresarial, que corresponderá ser ratificado en posteriores mediciones para que pueda considerarse como un cambio estructural".

Por primera vez desde la medición de agosto del año pasado la mayoría de los ejecutivos tienen una mejor visión de la economía uruguaya y de su propia empresa considerada globalmente.

En el caso de la economía uruguaya el 18,8% la ve mejor posicionada en los próximos dos meses frente a un 6,3% que la ve peor posicionada.

Respecto a la visión de la propia empresa los porcentajes fueron 31,3% y 8,3% respectivamente.

Sin embargo, el documento aclara que "pese a esta mejor visión global y al fuerte crecimiento del ICE, en la mayoría de las variables macroeconómicas individuales tomadas en cuenta para la construcción del índice sigue siendo mayor el número de respuestas negativas que positivas".

El trabajo señala que tal es el caso del nivel general de empleo, donde el 22,9% espera una caída frente a un 6,3% que espera un aumento. En el caso de la inflación el 12,5% esperaba un alza frente a un 4,2% que avizora una desaceleración.

Peor es la expectativa en materia de evolución esperada del tipo de cambio y competitividad, donde el 45,8% espera un deterioro frente a un 4,2% que piensa que aumentará.

La peor expectativa se manifiesta en el ámbito de las finanzas públicas con un 56,3% de las empresas que esperan un aumento del déficit fiscal, mientras el 43,7% restante espera que no cambie.

También es mala la expectativa en cuanto al marco político (47,9% espera un deterioro frente a un 52,1% que considera que permanecerá estable), "lo cual es natural en procesos preelectorales", aclaran las entidades que realizan la medición.

Estos también precisan que "si bien son menos las variables en las que hubo una mejora de las expectativas, ellas son las que tienen mayor ponderación en la conformación del índice".

Así, el 25% de los encuestados espera un aumento del nivel de actividad para el próximo bimestre frente a un 10,4% que espera una caída (en junio la relación era 3,8% y 75,5%), en tanto que el 39,6% espera un aumento de las ventas de la propia empresa frente a 14,6% que espera una caída. En junio la relación era 18,9% y 34% respectivamente.

Otras variables en las cuales mejoraron las expectativas son el sistema bancario y especialmente la economía internacional, donde el 39,6% espera una mejora de las condiciones externas frente a un 33,3% que opina lo contrario, cuando en la medición de junio dichos guarismos eran 0% y 92,5% respectivamente. Sin embargo, las condiciones económicas regionales seguirán siendo adversas para la mayoría de los ejecutivos consultados.

Antecedentes. En la Encuesta Mensual Industrial de julio las expectativas de los industriales había mejorado respecto a la evolución de la economía, su propia empresa, y las ventas al exterior y al mercado interno, aunque aún se ubicaban en terreno negativo.

Desde abril, las estimaciones de los empresarios han venido mejorando. De 48% de industriales que en abril opinaban que la economía empeoraría en los próximos seis meses, se pasó en julio a 30%.

Los que esperan que siga igual pasaron de 33% en abril a 42% en julio y los que prevén que mejore pasaron de 4% a 7% entre esos meses. También creció el porcentaje de los que no contestan.

Así, el neto de respuestas positivas y negativas sobre la evolución de la economía pasó de -44% en abril a -23% en julio.

La mejoría de las expectativas se daba también en cuanto a la propia empresa, las ventas al mercado interno y las exportaciones.

Por su parte, la encuesta de la CNCS correspondiente al segundo trimestre del año mostró resultados mixtos.

Las expectativas de venta de los comerciantes consultados estuvieron divididas entre los empresarios que estimaban un mantenimiento de la tendencia de caída que se presentaron en algunos giros comerciales, y los que entendían que se registraría alguna mejoría.

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