Manifestantes de la etnia han, mayoritaria en China, salieron ayer a las calles de Urumqi para exigir más seguridad, dos meses después de disturbios interétnicos que causaron al menos 197 muertos en la capital de Xinjiang, una región noroccidental musulmana. Numerosos policías se desplegaron debido a que una muchedumbre furibunda había salido a la calle para protesta, al parecer por cientos (se habla de 476) de misteriosas agresiones con jeringas,