Matías Castro
Alo largo de lo que va del año se han acumulado unos cuantos estrenos en tres dimensiones. La mayoría son para público familiar y, sobre todo, niños. Esta película no lo es. En buena parte de los films 3D estrenados, los directores y productores se jactan de usar la tercera dimensión en forma elegante, evitando el lugar común de impactar al espectador con cosas que salen de la pantalla. Sangriento día de San Valentín hace exactamente lo contrario: desde el principio hasta el final de la película se arrojan todo tipo de cosas, mayormente dañinas, hacia la pantalla. Paradójicamente, y sin intención de hacer una defensa furibunda, la película inyecta aires distintos a las tres dimensiones, apuntando a los esquemas más repetidos.
La historia es tan previsible que de no ser por las tres dimensiones sería aburrida. Las actuaciones están a la altura de tal cosa pero, el film resulta entretenido y ciertamente sangriento a base de picos y elementos punzantes arrojados a los espectadores. A la larga Sangriento día de San Valentín se convertirá, en una película de clase B del montón, como es considerada su versión original de los años ochenta. Ahora mismo es una buena alternativa en el cine tridimensional para pasar un par de horas entretenidas, disfrutar de correr la cabeza para esquivar lo que sale de la pantalla (una buena escena es la del choque, con la rama que atraviesa el auto). Público joven o mayor muy serio o respetuoso del séptimo arte: abstenerse.
Sangriento día de san valentín
ficha
EE.UU. 2009. Título original: My bloody Valentine 3D. Dirección: Patrick Lussier. Guión: Todd Farmer, Zane Smith. Fotografía: Brian Pearson. Elenco: Jensen Ackles,
Jaime King, Kerr Smith, Betsy Rue.
atención a...
La presencia de Jason Ackles, que al menos presentará cierta gracia para quienes siguen la serie de televisión Supernatural. Aunque hay que reconocer que en la Tv su voz grave resulta más graciosa que en el film.