Contrariando una vieja y lógica tradición, en que los Ministros de Obras Públicas inauguraban las rutas nacionales una vez que estaba totalmente terminada su construcción o reconstrucción, las nuevas autoridades han variado esa costumbre, anunciando ahora que algunas obras que están en vías de finalizar, serán inauguradas "por tramos", lo que reitera por dos o por tres las ceremonias a realizarse. Salvo que se quieran acumular o coleccionar cintas y tijeras, no tiene ningún justificativo este cambio, que parece estar provocado por un indisimulado propósito electoral. Correspondería por lo tanto frenar estos impulsos y volver a aplicar la sabia prudencia que aconseja dejar que las obras hablen por sí mismas sin abusar de una multiplicación que no existe.