Pablo Antúnez
No es la primer crisis que enfrenta la lechería uruguaya ni la última. En 1999, ante un fenómeno similar, quedaron por el camino 600 productores y la lechería uruguaya perdió 150.000 hectáreas. Hoy los tambos están produciendo con los números en rojo y en el Ejecutivo, mientras se instrumentan nuevas medidas de ayuda, se exhorta a productores a dejar de lado las vacas y producir soja. Daniel Zorrilla, asesor privado y técnico de la Asociación Nacional de Productores de Leche analiza la situación y las posibles salidas. Aseguró que Uruguay tiene la lechería más competitiva del mundo por lo que se debe evitar que el sector caiga.
-¿Cómo observa el futuro de la lechería uruguaya?
-Estamos todos convencidos de que el futuro es muy bueno. La lechería uruguaya es muy competitiva, muy organizada y consolidada, donde los productores, la industria y el sistema de comercialización está muy aceitado y pensado. Eso hace que Uruguay sea uno de los países con más ventajas competitivas para este sector. Hay pocos países -tal vez pueda ser Nueva Zelanda-, que puedan igualar la eficiencia de la cadena láctea uruguaya. Estamos seguros que el futuro es muy bueno, porque el país es muy competitivo y el sistema funciona muy bien. La leche va a seguir siendo en el futuro un alimento importantísimo para la humanidad y la demanda va a tender a seguir aumentando.
-El ministro de Ganadería exhortó a los tamberos a reducir el área y apostar más a la soja. Según su experiencia, ¿un tambo que se achica puede volver a reconstruirse cuando cambie la situación?
-Un establecimiento lechero es diferente a cualquier otro rubro. El tambo se puede comparar con un mecanismo de relojería donde cada pieza funciona correctamente y cada una debe funcionar coherentemente. En rubros como la agricultura, el productor tiene una enorme flexibilidad; puede cambiar de un cultivo a otro sin afectar la estructura de su empresa. En un tambo no es posible. Si se adopta la decisión de achicarse o cerrar, volver a la situación anterior es complicadísimo. Desde septiembre de 2008 los números no cierran y el productor pierde plata pero no puede achicarse sin afectar el futuro del establecimiento.
-¿Por qué?
-Es que detrás de cada vaca hay años de selección y un largo proceso de trabajo que demora en volverse a reconstruir. La decisión de achicarse afecta al establecimiento en el presente y en el futuro. El que cierra y se pasa a otro rubro no vuelve a abrir más, porque volver a construir esa estructura es muy difícil para un productor de mediana edad, además de que lleva años.
-Esa situación, a la larga, ¿repercutirá en la producción, el empleo y las exportaciones, porque se afecta la cadena?
-Desde el punto de vista empresarial puede ser razonable achicarse y dedicarse a los granos. Lo que nos preocupa a todos es que la suma de esas decisiones provocará una disminución del ingreso de leche a planta y eso afectará muy fuerte a la cadena. En la lechería, al revés de en otras cadenas, hay una mayor consolidación. Achicar la producción de leche, no sólo será un problema para los productores que están, sino un problema para todos los que viven de la cadena: industria, comercio o servicios.
-Muchos tambos grandes, medianos y chicos cerraron, pero esa situación no se refleja en las remisiones de leche a la industria. ¿Por qué?
-Lo que determina la producción de leche son las vacas recién paridas y en buen estado y la cantidad de comida para alimentarlas. En el invierno hubo una cantidad importante de reservas (entre febrero y marzo el clima favoreció el crecimiento de las plantas), se plantaron muchos verdeos de invierno, cultivos que se siembran en marzo o abril y que ofrecen comida, máximo hasta octubre. La leche actual está producida en base a reservas forrajeras producidas en el otoño en base a sorgo y cultivos de invierno. Eso, sumado a que hubo una muy buena parición de vaca, hizo que se generara una producción muy importante de leche.
-¿Cuándo se comenzará a notar la baja?
-En julio comenzó a caer y cerró con los mismos niveles que a igual fecha del 2008. El efecto se empieza a notar. La producción de leche de las vacas cae, se terminan los verdeos, los campos no aportan forraje y el sector agota el proceso de inercia que tenía. Ahora se comienza a generar una inercia al revés. Los tambos hoy están refugando un número muy alto de vacas porque no pueden mantener el presupuesto, tienden a descapitalizarse para poder soportar los gastos. Todos estos problemas se agudizarán el año que viene, porque los tambos se están sosteniendo en base a descapitalización.
-¿Qué incidencia están teniendo los costos?
-Para darse cuenta del momento complicado de la lechería, hoy al productor le quedan los mismos pesos que le quedaban en el 2004 para enfrentar rentas, deudas, su retiro y posibles inversiones, que hoy, con la crisis, nadie se plantea. Si a ese valor que hoy recibe el productor se le saca la inflación, le queda el mismo dinero que en el 2002, que fue el peor momento para la lechería, con una caída brutal del precio de la leche.
-En este momento estamos con precios relativamente altos expresados en dólares, pero con costos muy elevados, que hacen que el margen sea insignificante. ¿Le puede poner números?
-En plena sequía el tambero tenía que poner de su bolsillo $ 2 por litro para poder producir. Luego hubo alguna mejora y en marzo ponía $ 1,20 por litro, pero en agosto, con la suba de los combustibles y otros costos, volvió a poner $ 1 por litro para poder subsistir. Tiene que poner plata para producir. Ese dinero sale de la venta de vacas en ordeñe, de las vacas que serían las futuras lecheras. Hay un fuerte desfinanciamiento y el sector se puede caer.
-No es la primera, ni será la última crisis. ¿Qué tiene de diferente esta de otras?
-El productor hoy no tiene bronca, sino angustia. Está viendo cómo se destruye el trabajo que le llevó años y tiene otras opciones buenas, como los granos. Si bien esas opciones son tentadoras, no quiere deshacerse de las vacas y él tiene un promedio de edad de 50 años que dificulta comenzar de nuevo. La lechería uruguaya es una de las más competitivas del mundo, pero no por su tamaño o por tener productos que la diferencian, sino por la capacidad del sector primario que le da competitividad. Esa riqueza no se puede dejar caer por un problema coyuntural.
Experto en lechería
Nombre: Daniel Zorrilla
Nació: Montevideo
Profesión: Ingeniero Agrónomo
Otros datos: Entre otras actividades, participó de la comisión técnica que elaboró el segundo Fondo de Financiamiento de la Actividad Lechera.
Desde que se recibió como ingeniero en 1979 siempre estuvo vinculado al sector lechero, relación que mantiene hoy. Fue profesor de Administración Rural en la Escuela Agraria de Fray Bentos. Desde 1982 a 1998 trabajó para Conarpole en la regional de Florida como asesor para todas las áreas de la producción lechera. Un año más tarde ingresó a la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) en donde ha participado de la elaboración de diversos proyectos tales como el Fondo Lechero. También es el vicepresidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Uruguay y responsable del proyecto de recría de terneras holando en predios forestados del grupo Eufores. Además presta asesoramiento técnico a particulares.