LONDRES | THE ECONOMIST
Rusia e Irán también tienen interés en América Latina, aunque de manera diferente.
Entre 2005 y 2008, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, adquirió armas rusas por US$ 4.400 millones, incluyendo 24 cazas Sukhoi. A medida que el precio del petróleo se hundió el año pasado, reduciendo las disponibilidades financieras de Chávez, Rusia ofreció una línea de crédito de US$ 1.000 millones para nuevas compras de armamento. Este mes, Chávez dijo que buscaría "batallones de tanques" de Rusia en su próxima visita a Moscú, en respuesta a un acuerdo que permite el uso de bases militares de la vecina Colombia a Estados Unidos. La compra que ha causado más preocupación es la de 100.000 rifles Kalashnikov y una línea de producción para ensamblarlos.
A su vez, el Banco de Desarrollo de China ha prestado dos tercios del capital para un fondo de US$ 12.000 millones, que las empresas chinas pueden usar para proyectos de inversión en Venezuela.
Chávez tiene estrecha relación con el gobierno de Irán. En 2007, declaró junto con los iraníes un "eje de unidad" contra Estados Unidos. El presidente Mahmoud Ahmadinejad, hizo dos visitas a Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Irán ha abierto embajadas en Chile, Colombia, Ecuador, Nicaragua y Uruguay. Bajo un programa de inversiones auspiciado por los dos gobiernos, ensambla tractores y autos en Venezuela.
Este mes, Irán ofreció un crédito de US$ 280 millones a Bolivia, además de destinar US$ 200 millones a construir dos plantas de cemento y tres instalaciones del sector lácteo, así como construye viviendas para los pobres.
Ahmadinejad prometió a Nicaragua US$ 1.000 millones de ayuda y anunció planes de inversión en la industria petrolera de Ecuador.