La visita del presidente Vázquez al Pit-Cnt ratificó el romance de la central sindical con el gobierno. Esto viene de lejos.
Antes de las elecciones de 2004, se hizo evidente el contubernio entre los dirigentes sindicales y los "progresistas". Después del 1º de marzo de 2005, el apoyo sindical al gobierno se acentuó, mientras se daban cargos claves a los sindicalistas. Entonces se llegó al extremo de que el dirigente Juan Castillo dijo que "sería nefasto para los intereses de los trabajadores y del pueblo" que en las próximas elecciones retornara al poder un partido tradicional. Es más, Castillo se sumó a la leyenda del "Uruguay productivo" sugiriendo medidas para concretarlo. Ahora se abraza con el "compañero presidente", al iniciar éste su campaña electoral espuria. No podía ser de otra manera.