La presión impositiva disminuyó en los últimos dos años como consecuencia del nuevo sistema tributario y un fuerte crecimiento de la economía. Según la DGI, el nuevo sistema permitió, además, mejorar el ingreso del 70% de los hogares asalariados.
Los datos fueron presentados por el director general de Rentas, Nelson Hernández en una disertación del ciclo de ADM, "Hablemos en confianza".
En 2006, la presión tributaria (recaudación de la Dirección General Impositiva más Impuesto a las Retribuciones Personales sobre el Producto Interno Bruto) fue de 19,32% del PIB, en 2007 bajó a 18,45% del Producto y en 2008 a 18,17% del PIB (ver gráfico).
Según cálculos del organismo, si se hubiera mantenido el sistema tributario anterior (que rigió hasta junio de 2007) y no se hubieran hecho otros cambios normativos, la presión tributaria habría sido de 18,91% del PIB en 2007 y de 19,71% del Producto en 2008.
Eso representa una renuncia fiscal de 0,46% del PIB en 2007 y de 1,54% del PIB en 2008. Esta última representó cerca de US$ 490 millones, dijo Hernández.
"El sistema tributario anterior ni siquiera merecía el nombre de sistema, sino que era una serie de tributos agregados con fines recaudatorios", afirmó el funcionario.
Del total de la recaudación de la DGI, el 60% es aportado por unas 300 empresas -los grandes contribuyentes- y cada una tiene asignado un equipo del organismo para contestar dudas y controlarlos.
Ante un auditorio de unos 50 empresarios, Hernández defendió que el nuevo sistema tributario tenga más impuestos directos que el anterior.
Antes de la reforma, los impuestos indirectos (como el IVA) representaban 70,9% de la recaudación y los directos el 29,1%. Luego de la reforma, los indirectos pasaron a explicar 66,5% de los ingresos del organismo y los directos (como el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas) 33,5%.
"Los impuestos directos son menos dependientes de los negocios y hace que tengan mayor estabilidad ante una crisis como la que vivimos", expresó Hernández. En alguna medida tienen una "conducta anticíclica", agregó.
Asimismo, dijo que la recaudación de DGI ha ganado importancia en el total de ingresos del Estado (ver gráfico).
CAMBIOS EN INGRESO. Hernández mostró un cálculo de acuerdo al cual la situación de IVA y Cofis hasta 2007 y el IRP llevaba a aumentar el Índice de Gini (que mide la distribución del ingreso) en 1,43%. A mayor coeficiente de Gini más desigualdad en la distribución de la riqueza.
En cambio, con la reforma tributaria el IVA reformado y el IRPF permitieron reducir en 1,25% el índice de Gini.
"El sistema tributario anterior tenía una regresividad en cuanto que acentuaba la concentración de la riqueza", afirmó el director de Rentas.
Hernández mostró que con la sustitución del IRP por el IRPF, la baja en la tasa mínima de IVA (de 14% a 10%) y la básica de IVA (de 23% a 22%) y la eliminación del Cofis, el 70% de los hogares mejoró sus ingresos (ver gráfico).
Esa mejora fue mayor en el 40% de los hogares más pobres (entre 1,88% y 1,68%), mientras que en el quinto decil (10% de hogares que le sigue) la mejora fue de 1,37%. Después de pagar impuestos tuvieron 0,99% más ingresos y 0,57% más los hogares ubicados en el decil 6 y en el 7 respectivamente.
A su vez, el 30% de hogares restante tuvo una disminución de su ingreso: de 0,27% en el decil 8, de 1,68% en el decil 9 y de 3,01% en el decil 10 (el 10% de hogares más ricos de la población).
En la presentación de la DGI se afirmó que "las magnitudes de estos cambios pueden parecer poco significativas. Sin embargo, han permitido abandonar un sistema tributario regresivo para tener un sistema tributario progresivo. Este cambio no es nada menor, porque significa que el Estado, al momento de captar recursos de la sociedad para cumplir con sus obligaciones, deja como resultado una distribución de ingresos después de impuestos que es mejor que la distribución antes de impuestos".
Hernández también se refirió a cómo impacta el IRPF y cómo impactaba el IRP en los trabajadores asalariados.
En ese sentido, señaló que 9,6% de los asalariados pagan más con el IRPF que con el derogado IRP y afirmó que se trata de los empleados dependientes de mayores ingresos.
Según los datos de DGI, esos asalariados tienen un ingreso promedio nominal de $ 41.297 en la mayor parte de los casos (nueve puntos porcentuales del 9,6%). En el restante 90,4% de los asalariados, el IRPF los benefició o les resultó neutro respecto al IRP.
El análisis de la DGI señala que "en promedio, la sustitución de IRP por IRPF implicó beneficios (menor carga tributaria) para los 6 primeros deciles", es decir el 60% de los hogares ordenados desde el más pobre. Por su parte, "el decil séptimo tiene, en promedio, una carga tributaria ligeramente mayor, lo cual no significa que todos los hogares comprendidos en el mismo tengan ese resultado", señala el organismo.
"Y por último para los hogares comprendidos en los deciles 8, 9 y 10 (el 30% de hogares de mayores ingresos) se registra, en promedio, una mayor carga tributaria y estos incrementos tienen un sesgo notoriamente progresivo", se agregó.
La mano de seda y la de hierro
Al momento de las preguntas, el director de Rentas Nelson Hernández, recibió varias sobre por qué si había bajado la evasión del IVA (a la mitad entre 2000 y 2008), este impuesto no se había reducido (solo bajó un punto en 2007) en igual medida.
Hernández explicó que "ha sido una decisión del gobierno de cómo distribuir el presupuesto" y agregó que "hay que mirar por el lado del gasto" porque "no hay un superávit presupuestal".
Pese a eso, afirmó que con el nuevo sistema tributario hay una "renuncia fiscal".
Otra de las consultas en ADM fue sobre cuál es el límite que tiene la DGI para fiscalizar correctamente y no cometer abusos.
El funcionario contestó que hay una "falta de acostumbramiento y falta de conocimiento de las facultades de la DGI, porque en algunos casos hacía mucho tiempo que no se iba a fiscalizar".
La DGI realizó más de 2.000 actuaciones en el interior en las últimas semanas.
Mencionó que "se ha señalado en algún caso que `parecía una allanamiento`, pero lo que pasa es que las atribuciones de los inspectores son totales y absolutas en lo que tiene que ver con los ingresos de las empresas".
Contó que en algún caso se dice extrañado "me pidieron que revisara los cajones" y que eso "es lo que tiene que hacer" el inspector.
Los funcionarios de la Impositiva "tienen facultades inspectivas muy importantes, pero además tienen la obligación de utilizarlas".
De todas maneras, dijo que los inspectores de la DGI "no pueden sentirse omnipotentes".
Para Hernández, el organismo aplica una "mano de seda" (facilitando a los contribuyentes el cumplimiento de sus obligaciones) y una "mano de hierro" con aquellos que no cumplen.