A pesar que nuestro país cuenta con mucha tierra sin cultivar es evidente que la hidroponía es una opción de producción de alimentos sin tierra que irá ganando espacios.
Permite realizar una producción a escala familiar para el autoconsumo e incluso para la venta, aprovechando lugares donde la agricultura convencional no lo puede hacer.
No hay dudas de que esta clase de emprendimiento es la indicada para que se promueva y apoye desde los ámbitos oficiales y particulares. Son enorme las posibilidades de que puedan ayudar al sustento de amplios sectores de la población que viven en condiciones precarias, en lugar de continuar con programas de asistencia económica que solamente implican el reparto de dinero a cambio de nada.
Pero hay que enseñar.