Asesino se vio cercado y se mató de un tiro

Había matado a su pareja. La policía lo rodeó en un bosque

CERRO LARGO | NÉSTOR ARAUJO

El ex recluso Carlos Daniel López Pereira, de 45 años, que venía siendo intensamente buscado por la policía y que se presumía ya estaba en suelo brasileño, se encontraba escondido en una casa abandonada en ruta 18 entre el balneario Lago Merín y Río Branco, en la zona conocida como San Servando. Él ya había manifestado a allegados que prefería matarse antes de entregarse a la policía, porque no quería caer nuevamente preso.

El comando de la Jefatura de Policía de Cerro Largo había dispuesto un operativo a cargo del grupo BEPRA el GARRA y se sumaron demás unos 25 efectivos de la Seccional 3a. quienes rodearon la tapera donde el homicida estaba escondido.

Personal policial a caballo vio cuando éste se dio a la fuga hacia un monte cercano y desaparecía de la vista de los uniformados. Una hora más tarde lograron ubicarlo y lo fueron cercando silenciosamente. Pero el asesino se dio cuenta y al sentirse ya prácticamente detenido, se disparó un tiro en el parietal derecho, con la misma arma que había matado a su ex pareja, un revólver calibre 38. Se supo que el hombre llegó a tirarle cinco tiros a la mujer, de 35 años, que finalmente falleció en el hospital de Tacuarembó días después.

El Jefe de Policía de Cerro Largo, inspector Alberto Toscanini, confirmó a El País que "se preveía que este hombre no se iba a entregar, de acuerdo a lo manifestado por él a sus allegados. Había cumplido una condena por abigeato y en marzo de este año había sido detenido nuevamente y procesado por abigeato y faena clandestina. Recuperó la libertad el mismo día en que le disparó a Alicia Daniela Larrosa Díaz, su ex pareja", comentó Toscanini.

soriano. En tanto en otro caso de violencia doméstica, un hombre fue a la cárcel en Mercedes. Paralelamente su concubina y la hija de esta, de tres años, fueron internadas, ambas con lesiones.

El agresor castigaba a la mujer porque esta no quería hacer la prostitución. El hombre la obligaba a viajar a Lavalleja a ejercer el meretricio. Además de golpes se constataron también mordeduras que le infería el ahora procesado.

Los vecinos declararon que no la dejaba salir ni hablar con nadie del barrio. La mujer solo salía para prostituirse en otro departamento. La víctima también presentó un cuadro de desnutrición.

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