PABLO ANTÚNEZ
La crisis mundial de precios y de mercados que hoy sufre la lechería, está ocasionando el cierre de tambos y el envío a frigorífico de muchas vacas que estaban en ordeñe en Estados Unidos, Argentina e incluso en Uruguay.
La incertidumbre que hoy vive la industria láctea es trasladada a los productores en los precios de la leche que remiten y éstos continúan produciendo a pérdida hasta que pueden, pero llega un momento que hay que bajar la cortina o ampliar el área agrícola para mejorar los números.
Curiosamente, por más que las vacas pierden espacio, la producción de leche se hace más eficiente. Los datos parciales de remisiones a Conaprole indican que en julio se recibieron alrededor de 73 millones de litros, por lo que las remisiones están 7% por encima de las de igual período del 2008.
La explicación de este fenómeno es muy sencilla. Para no endeudarse, los tamberos buscan ser más eficientes con menos vacas en ordeñe y por otrolado, muchos no bajan la cortina esperando a ver qué pasa en la primavera, cuando la producción de leche se abarata, porque hay una mayor fluidez de pasturas.
Hasta ahora no sólo han desaparecido tambos de pequeños y medianos productores, también cerraron varias salas de tambos grandes, aquellos que brindan mayor empleo en el medio rural y hacen mayores inversiones en insumos y tecnología.
En 1999 se planteó una coyuntura similar que hizo retroceder la producción de leche en el país, causando grandes pérdidas económicas y sociales. Por el camino quedaron 600 productores (el 15% de los que ordeñaban en ese año) y se perdieron 150.000 hectáreas que estaban destinadas a la producción de leche; se pasó de 1 millón de hectáreas a 850 mil, según recordó a El País Jorge De Feo, productor lechero de amplia trayectoria en la lechería uruguaya.
DESáNIMO. El panorama actual no es mejor al que se plateaba en la fecha de referencia. "En el corto plazo la pérdida de hectáreas para la producción de leche será muy importante y muchos recursos humanos insustituibles, los biotecnólogos como se definió desde el gobierno a los tamberos, se van a perder", aseguró De Feo.
"Los tamberos están desanimados y desalentados, dejaron de confiar y todo eso produjo un schok en el estado de ánimo de los productores, de gravísimas consecuencias para la producción de leche", admitió el empresario que debió bajar la cortina de uno de sus tambos.
"Después de 35 años de inversión y crecimiento constante, por primera vez me vi en la lamentable coyuntura de tener que ir para atrás en la producción de leche".
En su caso, las vacas no fueron a frigorífico, algunas se vendieron y otras las prestó a tamberos vecinos de Sarandí Grande. "De los 68 puestos de trabajo estables para las 1.800 hectáreas dedicadas al tambo, se perdieron 18", recordó De Feo.
PRIORIDAD. Desde su punto de vista, para el Uruguay, la gran prioridad debería seguir siendo el crecimiento estratégico de la cadena láctea. "La actual coyuntura de los precios de los insumos y del valor de la leche al productor, son consecuencia de la crisis internacional, provocada por la irresponsabilidad de los grandes centros financieros del norte. Una vez normalizada, la producción de leche debe continuar transformándose en la agrocadena de valor más conveniente para el país".
Por su parte, Mariano Gutman, integrante de la firma "La Nueva Estrella", un tambo de más de 1.000 hectáreas que también bajó la cortina, expreso que "lo que queda de 2009 será muy complicado. Los precios todavía amenazan con caer un poco más y los costos siguen altos".
Sin embargo, para Gutman, a largo plazo, "no hay forma que la lechería no tenga lugar. En la medida que estamos con varios establecimientos a pique, lo mismo que Estados Unidos, Chile y Argentina -todos están mandando ganados a frigorífico-, se llegará a un punto de equilibrio bastante rápido".
Según él "se hizo insos- tenible la producción por el aumento de los costos, ajustamos a la baja, pero seguíamos perdiendo plata y cerramos".
Critican medidas tardías
"El Estado anunció 34 medidas que consideró de importantísimo apoyo para el sector agropecuario, "cuando en realidad llegaron tarde y no fueron para nada adecuadas", criticó Jorge De Feo, productor de Sarandí Grande. Según su visión, las autoridades del Instituto Nacional de la Leche (Inale), "recomiendan producir menos, en lugar de reconocer la ineficiencia de las medidas", criticó. Los costos siguen al alza y los precios bajan.