Otro de los estrenos del viernes será La piedra mágica, película infantil dirigida por Robert Rodríguez (El Mariachi, La balada del pistolero, Sin City). El film pertenece al costado "familiar" del cine del texano Rodríguez, un hombre que puede hacer vilencia y hasta terror (Aulas peligrosas, Del crepúsculo al amanecer) pero también ha cultivado la serie de los Miniespías.
La piedra mágica transcurre en una ciudad más o menos futurista donde todas las casas son parecidas y todos trabajan para la Corporación de Industrias Mundiales Ilimitadas Caja Negra, cuyo producto, la Caja Negra del Sr. Black, es lo último en materia de comunicación y tecnología. Los padres (Jon Cryer, Leslie Mann) del pequeño protagonista (Jimmy Bennett), trabajan para esa gran empresa, y su hijo de once años se aburre. Quiere hacer nuevos amigos pero demora en encontrarlos. Y entonces una misteriosa piedra con los colores del arco iris cae del cielo, le golpea en la cabeza y todo cambia.
No solamente le ocurre a él. De hecho, la piedra en cuestión va de aquí para allá, toca a otros personajes, y comienza a tener efectos. Es mágica, claro, y le concede deseos a quien la posee. Ya se sabe que uno de los peligros de los deseos es que, efectivamente, a veces se cumplen.
Alguien quiere un enjambre de diminutas naves espaciales, otro un ejército de cocodrilos, y hasta molestias más desagradables. Se desencadena el caos, y es apenas el principio. Las cosas se agravan cuando intervienen los adultos, que por supuesto quieren la dichosa piedra para sus propios fines. De pronto, la ciudad misma se encuentra en peligro, y los niños deberán tomar el asunto en sus manos para salvar el día. El protagonista logrará finalmente hacerse de algunos amigos entre los demás muchachos, y entrar en acción.
A Xuxa le hubiera gustado el título original del film, que no habla de piedras sino de "cortos" (en el sentido de "bajitos", es decir los niños), con lo que ya advierte a qué público se dirige preferentemente. El director da aquí otra pirueta en el mundo de la infancia, contemporáneamente a su nueva aproximación al oscuro universo de Frank Miller en la inminente secuela de Sin City. El hombre (que también se desempeña como experto en efectos visuales, montajista y músico) tiene dos caras.