Los policías estaban en lo cierto: los asesinos del almacenero Julio César Olivera Lemos, de 53 años, eran de Cerro Norte. Ayer, a 20 días del crimen, dos de los cinco que participaron, fueron procesados.
En Cerro Norte capturaron en las últimas horas a un menor que ayer la justicia de Adolescentes procesó por coautoría de ese homicidio. El otro, procesado por el mismo delito, se presentó por su cuenta. Ambos fueron internados en el INAU con medidas de seguridad.
Desde el 9 de julio los policías de la División Homicidios y la Brigada de Asaltos de Investigaciones venían trabajando intensamente efectuando vigilancia e indagando a decenas de personas por el caso. Incluso hubo un detenido que fue llevado a juez pero quedó en libertad por falta de pruebas.
Finalmente en Cerro Norte la Brigada de Asaltos logró la captura de un adolescente apodado "El Bambam" y la investigación a partir de allí los llevó a establecer que otro implicado era un menor apodado "El Cali". Estaba fugado de la Colonia Berro y se había presentado porque se sabía buscado por los investigadores y así pensaba eludir su responsabilidad. Pero no tuvo suerte. Allí lo fueron a buscar.
Ahora la investigación se encamina a la detención de tres jóvenes más que ya están plenamente identificados y que esperaron de "campana" fuera del almacén ubicado en Pasaje Uno al 4527 y Camino de Las Tropas, en el barrio La Paloma en el Cerro. En este sentido, no se descartan allanamientos y detenciones para las próximas horas.
"El Bambam" y "El Cali" fueron reconocidos por la esposa del comerciante muerto delante suyo y por un vecino que estaba en el lugar.
EL DISPARO. La fría noche del 9 de julio la esposa de Olivera reconoció a uno de los jóvenes como un cliente que ya había estado en el comercio y entonces le abrió la puerta de rejas.
Faltaban minutos para las 22 horas y el modesto almacén estaba por cerrar. "El Bambam" y "El Cali" apenas entraron sacaron dos armas de fuego, una de ellas una escopeta de caño recortado y gritaron que querían toda la plata.
La mujer llamó a Olivera que estaba en el fondo preparando un mate. Llegó corriendo con el mate y una bombilla en la mano. El brillo del metal confundió a los asaltantes que pensaron que tenía un arma en la mano. Sin mediar palabra, un disparo. La bala impactó en el pecho del comerciante. Mientras caía herido de muerte los asesinos huían corriendo sin llevarse nada. El comerciante fue trasladado al Centro Coordinado del Cerro donde falleció minutos más tarde. Hacía seis años que había puesto el comercio cuando había quedado sin trabajo en una empresa y pudo mantener a su familia trabajando de sol a sol.
Además de esposa Olivera tenía tres hijos, una de ellas concurre al liceo.
Exactamente 20 días después al menos dos de los homicidas fueron procesados.
Fuentes de la investigación consultadas por El País se mostraron optimistas en dar con el paradero de los otros implicados en el crimen.
Baleado
Un joven comerciante de 20 años de iniciales F.S.P.L. recibió un tiro en la espalda durante una rapiña. Ocurrió en un kiosco ubicado en Costa de Marfil y Etiopía en el barrio Casabó en el Cerro. El rapiñero encañonó al joven entre las rejas del local exigiéndole que abriera la puerta, este lo hizo pero fuera del kiosco se trabó en lucha tratando de desarmar al delincuente y recibió el impacto de bala. El rapiñero huyó sin llevarse nada. La bala quedó alojada en la espalda del comerciante. Policías de la Seccional 24a. y de Investigaciones trabajan en el caso.