Los países infectados por la fiebre aftosa son más propensos a la inseguridad alimentaria, debido al impacto de la enfermedad en la esfera doméstica y el acceso restringido a los mercados locales, regionales e internacionales, según destacaron participantes en la Conferencia Mundial sobre Fiebre Aftosa.
El acontecimiento, celebrado en Paraguay, planteó la necesidad de crear una estrategia de control mundial de la enfermedad. Esa estrategia deberá considerarse como "una prioridad internacional y deberá ser elaborada en forma urgente", recomendó el representante regional de la FAO, José Graziano da Silva.
Al final del encuentro, los países reafirmaron su compromiso al más alto nivel, con el fin de armonizar la políticas mundiales, regionales y nacionales para el control de la fiebre aftosa.
La Organización Mundial de Sanidad Animal reconoció oficialmente que 70 países del mundo están libres de la enfermedad con o sin vacunación, mientras que se considera que cien países aún están infectados por la enfermedad en forma endémica o directamente en forma esporádica.
A nivel regional, controlar y erradicar la fiebre aftosa es esencial para permitir el crecimiento sustentable del sector ganadero, que aporta el 45% del Producto Bruto Interno agropecuario de América Latina. Según los datos presentados en la conferencia, cerca del 32% de los rodeos y el 15% de los bovinos de Sudamérica se encuentran en áreas que no han sido reconocidas internacionalmente como libres.
La aftosa es la enfermedad animal que más afecta la economía regional por sus impactos sobre el comercio.