TEHERÁN | AGENCIAS
El líder supremo iraní emitió una severa advertencia a la oposición, a fin de que cese sus protestas, luego que el movimiento convocó a un referéndum sobre la legitimidad del gobierno, un paso que planteó un reto mayor al régimen clerical.
La oposición reformista iraní sigue poniendo en duda las elecciones presidenciales de junio, que ocasionaron las mayores revueltas desde la Revolución Islámica de 1979. Reforzada por el apoyo manifestado la semana anterior por el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani, una figura protagónica del liderazgo clerical, la oposición intensificó el conflicto y reclamó un referéndum para salir de la crisis.
El ex presidente Mohamed Jatami, se unió ayer a las convocatorias a un referéndum nacional sobre la legitimidad del gobierno, diciendo que los iraníes habían perdido la fe en sus líderes políticos luego de los comicios. "La durabilidad del orden y la continuidad del progreso del país dependen de la restauración de la confianza pública", dijo Jatami.
Jatami acusó además a los líderes conservadores de minar la democracia y retar las bases de la república islámica al optar por respaldar los resultados oficiales de las elecciones. "Necesitamos preguntarle al pueblo si está o no satisfecho con la actual situación. Si la mayoría de la gente se siente contenta con la situación, vamos a aceptar ese resultado", dijo, refiriéndose al referéndum.
Por su parte, el guía supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, volvió a denunciar la injerencia extranjera en los disturbios ocurridos tras la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad. "Aunque la intervención de extranjeros, y en particular de sus medios, es muy clara, su pretensión de no intervenir en los asuntos internos iraníes es la señal de su deshonor", dijo el guía supremo ante los responsables iraníes. "Los enemigos del pueblo iraní, a través de sus medios, dan instrucciones a los provocadores para que lleven a cabo desórdenes, destrucciones y enfrentamientos y, al mismo tiempo, afirman que no intervienen en los asuntos internos iraníes", recalcó.
Las palabras de la máxima autoridad de Irán se referían a la peor crisis vivida por el país desde la Revolución Islámica: las manifestaciones de protesta tras la reelección, el 12 de junio, con el 63% de los votos, de Ahmadinejad que causaron al menos 20 muertos, según Teherán. La República Islámica acusa en particular a Gran Bretaña de haber provocado las protestas.
"Cualquiera puede llevar la sociedad hacia la inseguridad; sea cual sea su rango y título, será detestado" por el pueblo, añadió. Estas palabras llegan además tres días después de que el ex presidente Hashemi Rafsanjani -quien actualmente dirige dos instituciones claves del régimen- señalase que el poder había perdido parte de la confianza del pueblo tras las elecciones presidenciales. La Asociación de Religiosos Combatientes, dirigida por el ex presidente Mohammad Jatami y que agrupa a los religiosos reformistas, apoyó ayer las palabras de Rafsanjani.
"En la medida en que millones de iraníes perdieron la confianza en el proceso electoral, la ARC exige la organización de un referendo" sobre la elección, convocado "por órganos independientes", según un comunicado difundido por ese organismo. De acuerdo con la Constitución iraní, sólo el ayatolá Jamenei puede ordenar la organización de ese tipo de votación.
Asimismo, el principal candidato de la oposición, Mir Hosein Musavi, exigió la liberación de los "presos políticos" y sostuvo que los líderes habían insultado al pueblo al afirmar que la indignación en torno de las elecciones presidenciales fue incitada desde el extranjero.
Rivalidades
Mahmud Ahmadinejad
presidente
No era un personaje muy conocido en Irán cuando en 2003 fue elegido para cumplir el cargo de alcalde de Teherán. Dos años después fue designado candidato presidencial en Irán. Abanderado de los sectores fundamentalistas, se enfrentó a Akbar Hashemi Rafsanjani, un conservador pragmático partidario de introducir algunas reformas en Irán. Ahmadinejad, un defensor acérrimo del programa nuclear que tanto preocupa a los EE.UU. y a la UE., triunfó en 2005 y volvió a hacerlo este año, el 12 de junio, según los cuestionados datos electorales oficiales.
Mir Hossein Musavi
candidato opositor
Ni su fama de hombre honesto ni su aspecto de profesor explican el tirón que Mir Hosein Musavi ha tenido entre los jóvenes. Este arquitecto de formación y pintor de vocación en realidad, ni siquiera es un reformista declarado, sino un conservador moderado. Musavi fue uno de los fundadores del Partido Islámico que respaldó al ayatolá Ruholá Jomeini después del derrocamiento del sha. En la guerra con Irak fue primer ministro, siendo presidente Alí Jamenei. Hoy lo respaldan el popular Mohamed Jatami y el poderoso Alí Akbar Hashemi Rafsanjani.
Rumor de renuncia y polémica
La intensidad del conflicto aumentó el mismo día en que el primer vicepresidente, Esfandiar Rahim Mashaie -un controvertido personaje muy cercano al ultraconservador Ahmadinejad- desmintió haber dimitido. El vicepresidente se sirvió de su página web para desmentir al canal oficial en inglés Press-TV, que el domingo anunció su dimisión, tres días después de su nombramiento por el presidente. "En una acción coordinada, algunos sitios internet publicaron una información referida a la renuncia de Rahim Mashaie, el primer vicepresidente, con el objetivo de perjudicar al gobierno", dice el portal de internet. "Esa información es un rumor y una mentira, y esos rumores son difundidos por los enemigos (...) del gobierno", subrayó el sitio. El nombramiento de este último, cuya hija se casó con el hijo de Ahmadinejad, había sido criticado por el campo conservador. Rahim Mashaie causó escándalo en julio de 2008 al afirmar que Irán era "amigo del pueblo estadounidense y del israelí", en contraste con los ataques verbales de Irán contra el Estado hebreo.