Desde el año 2003, Ancap es la empresa pública que primero comprendió la necesidad de instalar desfibriladores: hoy tiene unos 18, en plantas de todo el país, según la empresa proveedora, Nelson Arcos, que ganó una licitación para suministrar estos aparatos.
Hoy, Ancap seguirá haciendo punta con el anuncio de la creación del primer centro de instrucción en resucitación cardíaca, que, entre otras cosas capacitará en el uso del desfibrilador externo automático.
La semana pasada, el Consejo de Ministros reglamentó la ley 18.360, que disponía la obligatoriedad de disponer de desfibriladores externos automáticos (DEA) en espacios públicos o privados con importante afluencia de público. El mismo decreto estableció que todas las instituciones, empresas públicas o privadas, lugares de trabajo o de estudios de cualquier índole están obligados a que al menos 50% de su personal esté entrenado en resucitación cardíaca básica en un plazo de 5 años.
El mismo día, el Ministerio del Interior distribuyó 20 aparatos que compró también a la empresa Arcos, y anunció la capacitación de 20 funcionarios por cada uno de los equipos.