Managua | El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua celebró ayer el 30º aniversario de la revolución que acabó con la dinastía de los Somoza, con la vista puesta en consolidar su poder gracias a la inversión en programas sociales. El gobierno sandinista implementa numerosos proyectos para mitigar la pobreza que afecta a casi el 70% de los 5,4 millones de nicaragüenses, los que considera "prioritarios" en su objetivo de devolver a la población derechos que le fueron negados durante 16 años.
Los nicaragüenses rememoran en esa fecha 30 años de la insurrección popular que derrocó a la dictadura dinástica de la familia Somoza en 1979 y que dio paso al gobierno revolucionario sandinista, que inició transformaciones que se vieron truncadas en 1990 cuando el FSLN fue expulsado del poder en las urnas. El gobierno de Daniel Ortega, que sostiene que su retorno al poder en 2007 es una segunda etapa de aquel proceso revolucionario, se dispone a declarar a Nicaragua libre de analfabetismo con la reducción de este flagelo del 24,5% a 4% en dos años de gobierno, y a entregar un segundo proyecto de 100 viviendas construidas con apoyo venezolano.
No todos los que apoyaron la revolución en 1979 están ahora con Ortega e incluso ex sandinistas lo acusan de querer mantenerse a toda costa en el poder. "A todas luces está claro que el `danielismo` ha decidido no volver a ceder el poder por la vía electoral", escribió la escritora nicaragüense Gioconda Belli, en El Nuevo Diario. AFP