Motín en el Hogar Ser

| El director del Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil lamentó lo ocurrido porque "falló la seguridad en la puerta que comunica al patio"

El grupo GEO controló la situación hacia las cinco de la mañana. Foto de Archivo. 300x150
El grupo GEO controló la situación hacia las cinco de la mañana. Foto de Archivo.
Francisco Flores

Un nuevo motín se registró esta madrugada en el Hogar Ser de la Colonia Berro y pudo ser controlado dos horas después por efectivos del grupo GEO.

Aparentemente el motín se originó en un ajuste de cuentas entre dos grupos de internos.

Los promotores tenían "todo pronto" para "dársela" a jóvenes que están en el mismo hogar pero en otro sector. Sin embargo cuando lograron apoderarse del lugar no solo destrozaron todo –menos las celdas- sino que subieron un tanque de gas de 45 kilos y amenazaron con hacer volar el local. Oficinas, cocina, electrodomésticos y hasta comestibles fueron objeto de los menores que se calmaron cuando ingresó el Grupo Especial de Operaciones (GEO).

Todo comenzó a la 3 de la madrugada aproximadamente. Dos menores rompieron con una varilla extraída de un tubo de luz, el candado con el que se asegura la puerta de la celda. En cuestión de minutos, habían roto varios y al menos 18 chicos estaban sueltos y dispuestos a todo. Los funcionarios que había a cargo –dos mujeres y dos hombres educadores y contenedores- salieron al verse en inferioridad de condiciones.

El director del Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil, Carlos Uriarte, dijo a EL PAÍS digital que los oficiales que estaban en la guardia se retiraron de inmediato porque tienen la orden de no tener un enfrentamiento directo con los internos, para evitar que se tenga saldos de personas heridas.

De ahí en más el caos se disparó durante casi tres horas. Los sublevados la emprendieron contra los colchones a los que prendieron fuego, contra la cocina, oficina y biblioteca. Rompieron todo lo que encontraron, hasta desparramaron tarros de pintura por el piso. Tiraron para el exterior, comida y electrodomésticos, como equipos de audio por ejemplo, informaron a El País fuentes del sindicato y de la policía.

Uriarte explicó que los jóvenes amotinados rompieron el candado de las otras celdas, violaron la puerta que une el sector con el patio y por ese lado subieron al techo que les permite ingresar al centro por otro lugar.

"Ahí fueron a las oficinas y rompieron algunas cosas, desordenaron todo, pero no tocaron elementos importantes", aclaró el jerarca.

Luego subieron a la azotea no sin antes aprovisionarse de alcohol, barniz y otros elementos inflamables. Además se apoderaron de dos tubos de supergas de 45 kilos. Una vez arriba, amenazaron con prenderlo fuego y hacerlo explotar. Cabe agregar que el techo está impermeabilizado con membrana asfáltica que es inflamable.

En determinado momento, bajaron al depósito y se apoderaron de hacha, martillo, palo para abrir pozos y una azada y volvieron a ganar la azotea.

OPERATIVO. En tanto 25 policías estaban apostados en el perímetro esperando la orden judicial para ingresar. Sobre las 5.30 de la mañana, ingresó el Grupo Especial de Operaciones. Tras verse rodeados los menores decidieron bajar y deponer la actitud. Anunciaron que iban a "hablar" y aseguraron que la queja era por "comida" y por "los tratos" que se les dispensan.

Durante los incidentes no hubo lesionados ni se tomaron rehenes. Si bien hubo algunas roturas y se quemaron algunas frazadas, los internos fueron alojados en el mismo sector ya que no era necesario el traslado a otra dependencia.

Uriarte lamentó lo ocurrido porque hacía dos años que no sucedía un hecho de esta envergadura. "Me tiene preocupado porque falló la seguridad en la puerta que comunica hacia el patio", agregó.

Quienes participaron de la revuelta son jóvenes de entre 16 y 17 años, pero también participaron algunos mayores de edad, finalizó el director.

El PAIS digital

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