LUCÍA BALDOMIR
La calificadora de riesgo FitchRatings elevó la perspectiva de la deuda uruguaya de "estable" a "positiva" por el buen manejo de la crisis. De todas formas considera que el gobierno debe ajustar el gasto a la realidad económica.
"Nos preocupa la situación fiscal porque el gobierno no ha ajustado los gastos previstos a la nueva realidad de crecimiento ni a los factores climatológicos", dijo a El País el analista para Uruguay de FitchRatings, Erich Arispe.
Fitch mejoró ayer el panorama de calificación crediticia de Uruguay indicando que el país ha mostrado una gran resistencia al impacto de la crisis financiera global. Además reafirmó la calificación de los bonos de Uruguay en moneda extranjera en "BB-", lo que representa tres escalones por debajo del grado de inversión.
"La perspectiva positiva refleja el fortalecimiento de las políticas macroeconómicas de Uruguay, así como la resistencia evidenciada en la respuesta a los impactos de la crisis global y a la mejora en sus niveles fiscales y de solvencia externa en los últimos años", señaló en un informe divulgado ayer.
Fitch considera que la resistencia a los shocks externos se incrementó "como resultado de una mayor flexibilidad en el tipo de cambio, aumento de los niveles de las reservas internacionales, necesidades menores de financiamiento externo y medidas prudentes que han fortalecido el sistema bancario".
Arispe agregó que "la habilidad de las autoridades de dotar de mayor flexibilidad al tipo de cambio para absorber la caída de la economía mundial sin efectos negativos en la inflación o en el dolarizado sistema financiero representa un notable giro en la política y mejora la capacidad del país de encarar futuros shocks externos".
Pese a todo ello, la calificadora considera que la crisis tendrá un impacto "negativo" en las cuentas fiscales y que por ello es que el gobierno debe concretar un ajuste fiscal. También cree que el próximo gobierno deberá tomarlo en cuenta al momento de elaborar el presupuesto quinquenal.
Fitch estima que la economía tendrá un crecimiento 0% este año mientras que el déficit trepará al 3,3% (por encima del 2% de proyección oficial) del Producto Interno Bruto debido "a menores ingresos y al mantenimiento de los niveles de gasto". Considera que la deuda bruta pasará de 52,1% del PIB en 2008 a 53,2% en 2009.
En ese sentido considera que "los ajustes en la política fiscal en términos de restricción de gasto serán necesarios para devolver la dinámica de la deuda de vuelta a una tendencia de baja".
Arispe señaló que se está "atento a lo que vaya a hacer el próximo gobierno" aunque "no prevemos cambios mayores porque en las primarias no ha habido una discusión grande sobre esto de alterar la política del gobierno y eso es importante porque generalmente es allí donde se dan las discusiones más radicales".
El analista consideró que el incremento de la deuda en el corto plazo tras el aumento del tope de endeudamiento, "no es un problema" en tanto luego se revierta la tendencia dado que se trata de un "año especial".
De hecho, señaló que es una buena oportunidad para que el gobierno reduzca la "alta dolarización" que tiene la deuda bruta local ya que genera un "riesgo cambiario".
En cuanto a la nota de la deuda Arispe dijo que la continuidad de las políticas actuales en un contexto de crecimiento de la economía y de reservas internacionales "serían positivos" considerando que el ratio de deuda en comparación con el PIB es "superior a la de la mediana de BB".
Por el contrario, Fitch sostiene que un mayor deterioro en las cuentas fiscales que resulte en un impacto negativo en la dinámica de la deuda "será visto como negativo", así como también lo será un eventual deterioro en el entorno macroeconómico que lleven a una aversión al riesgo en los inversores.