El cangrejo y el Estado

En la mira del Frente Amplio está la convocatoria a una Asamblea Constituyente, en el primer año del próximo gobierno (si ganan). Está incluida en las resoluciones del V Congreso Extraordinario celebrado en diciembre del año pasado y que terminó, entre otras cosas, con la designación de José Mujica como candidato oficial de la coalición a la Presidencia de la República.

Vamos a formular algunas reflexiones sobre esto y otros puntos incluidos en ese documento final.

En primer lugar, no deja de sorprender que la propuesta de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, el órgano de más alta jerarquía de nuestro ordenamiento jurídico, no especifique concretamente cuáles serán los motivos de su convocatoria. Por ahí se dice que "el Estado debe ser recuperado para cumplir adecuadamente el rol orientador del desarrollo nacional", o para "la transformación de la sociedad" o para "la profundización de las reformas estructurales", todos conceptos tan bonitos como huecos, que en definitiva no definen absolutamente nada.

La Constituyente, de acuerdo al art. 331 de nuestra carta, requiere un llamado a elecciones de convencionales, cuyo número será el doble de los legisladores (o sea 260) dentro de los 90 días de aprobado por la Asamblea General, y que tendrán luego un año para pronunciarse sobre los proyectos de reforma que se presenten. Tras lo cual, habrá que convocar a la ciudadanía para que apruebe o rechace la enmienda. Este proceso -muy sintetizado por cierto- se registrará mientras un Parlamento con 130 legisladores deberá legislar sin saber el destino de las normas y donde un país deberá seguir funcionando en la incertidumbre, no ya de la crisis, sino de su propio destino.

¿A qué apunta está Constituyente? La opinión generalizada es que se inscribe en la línea de los regímenes que la izquierda vernácula tanto idolatra. En el del coronelísimo Chávez y su socialismo siglo XXI en Venezuela, en el de Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Zelaya en Honduras y otros por el estilo. Y esa opinión se refuerza cuando en el propio documento del Congreso se establece que "consideramos necesario avanzar en la toma de decisiones de nuestro gobierno hacia la integración al ALBA", la Alternativa Bolivariana para las Américas que inventó Chávez. Nada mejor para esa integración que adoptar las mismas normas jurídicas de sus socios.

¿Qué es lo que puede hacer esta Constituyente? Muchas cosas y muy peligrosas. Carámbula, durante las campaña electoral por las internas, habló de un proceso refundacional del país. Si se quiere un disparate, pero por lo menos dijo algo y nadie salió a corregirlo. Pero lo cierto es que entre las resoluciones del Congreso del FA de diciembre queda estampada la aspiración de un Estado omnipresente y cuasi opresor, en claro menoscabo de la libertad individual. Al Estado se lo concibe como "el producto y la manifestación del carácter irreconciliable (sí señor, IRRECONCILIABLE) de las contradicciones de clases". Y hay más:

- "El Estado debe ser controlador, generador, impulsor e inversionista de la economía". En una palabra, todo.

- "Regulador de la actividad privada (...) cuyos fines acompañen al país productivo con justicia social". El Estado decidirá quiénes son.

- "Se trata de construir un Estado de nuevo tipo, al servicio de otro bloque de poder y de otro modo de producción". ¿Otro bloque de poder? ¿Otro modo de producción? Muy clarito y muy parecido a la cháchara del coronelísimo caribeño.

En el mismo capítulo de estas "bellezas" estatales, se especifica un poco más sobre el tema de controles para esta reformulación del Estado. Y así tenemos:

- "Control obrero a través de la cogestión de los entes y servicios descentralizados, con participación de los trabajadores organizados en todos los ámbitos de toma de decisiones". O sea, los sindicatos al poder y ¡vivan los corporativismos!, que quedan institucionalizados.

- "Control del Estado, mediante la creación de entes testigos en las áreas donde hoy no tienen participación". O sea, más Estado y más burocracia. No quedará un rincón del país sin la presencia del aparato estatal. Es el fin del cangrejo: ahora será el Estado quien estará siempre debajo de la piedra.

Esto que enumeramos es un simple pantallazo pero, sinceramente ¡es un horror!

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar