SEBASTIÁN AUYANET
Una de las principales bandas de rock norteamericano post 9/11 da un paso más en esto de olvidar las guitarras y apoyarse en sintetizadores. "It`s Blitz!" es una oda a las pistas de baile, con lentas incluidas.
Es hecha por tres neoyorquinos que sintonizan mejor que casi nadie el concepto actual de pop rock. Cinco años atrás, la conexión musical Londres-Nueva York era a través de una guitarra. Los Strokes eran la banda de modernos desaliñados que todos querían tener. Franz Ferdinand añadía estética "chic" y se lanzaba al rock bailable y por ahí asomaban los Killers, dedicados a provocar y sugerir y a años de que decidieran volverse los nuevos U2, algo que aún intentan sin éxito.
En medio de todo eso, una chica con semblante sexy y aspecto de flogger desquiciada soltaba alaridos como si fuera una niña atrapada en un cuerpo de mujer narcotizado: Karen O. Nada menos que una de las primeras divas del rock que apareció en EE.UU. como oposición a las lavadas estrellas pop como Jennifer Lopez y tantas otras. Tras ella, un chico hábil para soltar ramalazos de punk, rock "garagero" y distorsiones a lo Rage Against the Machine: Nick Zinner, secundado por Brian Chase tras una ajustada batería. Era lo más cercano a una banda de punk dentro del nuevo rock de garaje que hoy se volvió no sólo variante musical en sí, sino un lugar común que llega todos los días con nombres de bandas distintos.
El trío sacudió por igual pistas de baile y festivales con Fever to tell y dos años después, en Show your bones sorprendió con melodías folk que encerraban la voz de Karen O, haciéndola sonar como una fiera enjaulada. Ante dos discos tan similares y a la vez tan distintos dentro de una banda preocupada por no perder el tren de la modernidad, cabía la expectativa de ver qué sucedía.
Y los Yeah Yeah Yeahs se dieron cuenta de que esa combinación guitarras furiosas-baile alocado que los medios norteamericanos llaman "dance punk" es algo que a veces se les da demasiado bien. Por eso, junto a Dave Sitek, guitarra de los también influyentes TV On The Radio, comenzaron a jubilar una vez más a los sonidos guitarreros que ya clonan miles de grupos para combinarla con teclados. Así arranca Zero, la primera canción del trabajo; un tema que ya hace levantar algún puño y mover el esqueleto. Esos estallidos del primer disco ahora se combinan con la autoindulgencia de Show your bones. Las horas de pogo quedan un poco más atrás en este CD, que sintentiza los dos caminos tomados por el grupo: el del descontrol y el de las composiciones algo más aquietadas.
¿Cuál es la diferencia de los Yeah Yeah Yeahs con el resto de bandas que le buscan la vuelta al rock moderno? Que ellos tienen las canciones y una frontwoman que concentra como nadie la postura de rockera moderna y un registro de voz agudo y cada vez más maduro. Softshock, tercera canción del disco, encuentra a un grupo que sabe bajar de revoluciones en un tema con tempo intermedio y con O sin chillido alguno. Incluso, Karen se permite algunas electro-baladas tristonas (Skeletons, Runaway o Hysteric) que sirven como contrapeso a los temas más discotequeros.
En otros como Dragon queen, los Yeah Yeah Yeahs juegan a ser los Talking Heads sin que esto parezca ya ridículo: se trata de una banda que a pesar de cierto menosprecio, en tres discos sigue asumiendo con soltura su condición de creadores del pop rock de esta era, el mismo que bandas emergentes ya populares por aquellos lados como MGMT aún persiguen de atrás.