Una noche de rayos y reggaetones pegajosos

Daddy Yankee. El boricua se estrenó con un despliegue de imagen y fuegos artificiales

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SEBASTIÁN AUYANET

Más de 9000 personas no hicieron caso de los relámpagos y se acercaron al Estadio Charrúa para ver en acción al boricua que se proclama "el líder máximo" en un show que mezcla barrio, autorreferencia permanente, hits y fuegos artificiales.

La mayoría de los intervalos entre canción y canción comienza con una suelta de bengalas sobre la estructura del escenario y el mismo a oscuras. Ahí, Daddy Yankee y un par de miembros de su grupo exclaman el nombre del reggaetonero, como si acabase de convertir un gol, mientras dicen algunas frases en espanglish. El público aplaude, levanta brazos y celulares mientras predominan los aullidos femeninos.

El boricua avisa de nuevo en la tonada clásica de su tierra: "esto es música de la caie", mientras vuelve a sonar el "pakum pa-pa", esa percusión pegajosa que viaja como impulso de los oídos hacia el resto del cuerpo en la que se mezcla el dancehall jamaiquino con la ostentación del rapper norteamericano y las imágenes de mujeres hermosas y coches devoradores de combustible. De fondo, una pantalla enorme de LED proyecta su nombre con imágenes del ídolo, y los montevideanos proceden a hacer el "colchón de manos" al estilo de los raperos norteamericanos.

En el público, además, se comprueba el perfil multitarget de Yankee, ya que los gorros con visera, ropa deportiva y cadenas (el famoso "bling bling" que también patentaron raperos y tomaron los reggaetoneros) se mezclan entre gente no caracterizada, niños y hasta algún abuelo que va de la mano de su nieta, tratando de no enterrarse en el barro de la cancha. Todos se acercaron al Charrúa, a pesar de la tormenta eléctrica que azotó la ciudad a pocos minutos del arranque.

Sobre el escenario todo gira sobre Daddy Yankee. Si en Calle 13 -grupo alguna vez apuntado como la corriente renovadora del género- los conciertos implican frontalidad, poca escenografía y una banda de diez músicos entregados al ritmo, con destaque y presentación, en estos conciertos el centro es el "big boss" o "el cangri", según se presenta él mismo. Hay proyecciones, una banda con batería, guitarra y bajo, pero se sienten más las bases de sonido y las correcciones vocales del mágico autotune. Todos trabajan para que el hit que toca suene fiel al original. Cuando termina, con la energía bien arriba, tocan los fuegos artificiales.

Así transcurren los éxitos Rompe, Pose o Ella me levantó. En la ronda de éxitos que Daddy anuncia como "el momento de la candela" aparece Parabrisas -una canción en la que el cantante le pide a la gente que sacuda "de lao a lao" sus celulares- y Llamado de emergencia, la nueva bomba radial del puertorriqueño. En los alrededores todo intenta ser perreo, ese martilleo corporal impuesto por mujeres caribeñas en hot pants que se imita todos los fines de semana en los boliches locales con mayor o menor pericia. Por lo menos diez canciones de Daddy Yankee son éxitos en cualquier discoteca, desde Viejo Rincón hasta W. Lounge.

Sobre el final no faltó un homenaje a Michael Jackson (Billie Jean) de parte de uno de los bailarines mientras Daddy miraba y, por supuesto, la percusión que anuncia Gasolina. El estadio explotó, cantó y bailó la canción que impuso al reggaetón tanto en discotecas como en casamientos y cumpleaños de quince. Así, la gente que pagó entre 500 y 2000 pesos por verlo dio la última ovación al "Big Boss" y se fue entre el barrial y algunos charcos de agua.

Rayos y entradas. Minutos antes de que el concierto empezara, los rayos de la tormenta eléctrica que azotó la ciudad durante dos horas seguían sobre el estadio, un argumento que suele ser más que suficiente para que cualquier producción o la propia Intendencia Municipal, coproductora del evento, lo suspendiera debido al riesgo que implica para espectadores y equipos. Afortunadamente, las nubes se fueron y no hubo que preocuparse más por la falta de conciencia. El público, aguantó el temporal desde las siete de la tarde.

Pero los dueños de entradas para el día 3 no utilizadas debido a la cancelación del concierto ese día, podrán devolverlas hoy, mañana y el jueves de 12 a 18 horas en 18 de julio 878 oficina 902.

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