Una década atrás, el entonces candidato Tabaré Vázquez, sorprendió al publicar notas periodísticas cargadas de sesudos comentarios políticos y filosóficos. Pronto quedó en evidencia que no las redactaba él y que el escritor contratado plagiaba textos de notorios autores extranjeros. Ese problema, el de confiar en los escribas, amenaza ahora a José Mujica, cuyos artículos en su página web no son, obviamente, de su puño y letra. Lo denuncia su estilo, su sintaxis y un toquecillo frivolón y marketinero impropio del senador. Empero, a favor suyo hay que decir que el escriba de turno no comete plagios pues cita a los autores con nombre y apellido. En la última entrega, créase o no, cita un libro de Germán Rama, aquel presidente de ANEP tan censurado por la izquierda. "¡Cosas veredes, Sancho!"