El primer ministro británico Gordon Brown descartó el domingo renunciar a pesar de la crisis política que generó en Gran Bretaña el escándalo de los gastos abusivos de varios diputados y que hundió al Partido Laborista en las encuestas de cara a las elecciones locales y europeas.
Brown dijo que los gastos abusivos de algunos diputados y ministros eran "atroces" y que "ofenden todo en lo que creo" y prometió que cada diputado serán obligados a rendir cuentas de sus gastos de los últimos cuatro años.
Pero cuando se le preguntó si pensaba renunciar si ello podía dar más puntos a los laboristas en unas legislativas, dijo que no.
"No porque me ocupo de los problemas actuales. Me ocupo de la economía diariamente", consideró.
"Las cosas van y vienen", afirmó Brown. "Estamos en las más difíciles circunstancias que haya enfrentado el país", sostuvo.
Trece diputados del Partido Laborista y del opositor Partido Conservador, abandonaron sus escaños desde que estalló el escándalo hace tres semanas.
Según el diario The Times, el Partido Laborista quedará tercero en las elecciones europeas del 4 de junio (ndlr: en el resto de la Unión Europea se celebran el 7) con el 16%.
Y si se celebraran elecciones legislativas, los laboristas quedarían terceros con sólo el 22% de los votos detrás del Partido Liberal-Demócrata (centro) y de los conservadores, en el peor resultado de una encuesta de opinión desde 1987. (AFP)