Cualquiera puede ser cándido

MATÍAS CASTRO

Moria se separó de Tati del Sol y encontró un nuevo sex toy. Tan pintorescas palabras fueron las que se repitieron estos días con respecto al descubrimiento público de la nueva pareja, o como se le llame, de la diva argentina. Su nombre, para no ser menos que Tati del Sol, es Santiago del Moro. No podía ser Juan Pérez. La revelación fue probada fehacientemente por una filmación realizada a escondidas en un boliche nocturno de Buenos Aires, exhibida en televisión y luego reproducida en Internet.

Algo parecido ocurrió el viernes pasado con Cecilia Bolocco, en Chile, a la que agarraron in fraganti con su nueva pareja. Si el novio de la chilena, que tiene un nombre más rimbombante aún puesto que se llama Luis Miguel Carmona Manaut, es un empresario de 28 años; el de la diva argentina tiene 25 y estudia derecho.

Independiente de la enjundia de los nombres, del contraste entre la juventud y la madurez, la cuestión es que ambas fueron reveladas del mismo modo. Imágenes de baja calidad tomadas de sorpresa en lugares nocturnos. Este tipo de imágenes son la mayor prueba de que todos podemos ser paparazzi. Todos podemos participar de lo que en Estados Unidos se llama cámara cándida. Es decir, imágenes reveladoras de celebridades, tomadas por aficionados y personas que casualmente se cruzaron con ellos. En los años ochenta esto difícilmente se hubiera dado, aunque Lucho Avilés incluyó en su programa un espacio donde el público llamaba y decía al aire y sin censura chismes sin fundamento. Ahora que desde hace un buen tiempo todos tenemos formas de tomar fotos en cualquier parte, las figuras están mucho más vulnerables al chisme instantáneo. En cuestión de minutos se puede tomar una foto, subirla a Internet y hacerla circular como un virus.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar