El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó hoy su decisión de cerrar la prisión de Guantánamo, que "debilitó" la posición del país, y detalló un plan para el futuro de los prisioneros que incluye liberaciones, traslados a otros países y encarcelamiento de máxima seguridad de aquellos considerados "un peligro" para los norteamericanos.
Obama habló en los Archivos Nacionales, en Washington, desde un podio rodeado por los paneles que atesoran los originales de la Constitución, la Declaración de Independencia y la Carta de Derechos de Estados Unidos.
El presidente aprovechó el discurso para volver a criticar a su predecesor, el republicano George W. Bush, y para asegurar al Congreso que tiene un plan para el cierre de Guantánamo que prevé una ordenada gestión de los prisioneros.
Esta semana, el Senado le negó a Obama los 80 millones de dólares necesarios para pagar por el cierre de la cárcel, argumentando que la Casa Blanca todavía no había presentado un plan detallado para el traslado de los detenidos.
Hoy Obama les respondió con énfasis, recordando que es "imperativo" cerrar la prisión de Guantánamo, manchada por innumerables denuncias de maltratos. La cárcel "debilitó la seguridad nacional", afirmó el presidente, al convertirse en blanco de las críticas de los "enemigos" y por desalentar "la voluntad de nuestros aliados de trabajar con nosotros".
"Los costos de mantenerla abierta exceden de lejos las complicaciones que involucra cerrarla", afirmó el presidente.
El plan de Obama prevé la división de los alrededor de 240 prisioneros en cinco grupos, empezando por 50 que serán trasladados al exterior y otros 21 que serán liberados, porque así lo ordenó oportunamente la justicia.
Otro grupo será juzgado en los tribunales federales ordinarios. Esas cortes federales y los ciudadanos que forman los jurados "son lo suficientemente duros como para condenar terroristas", aseguró Obama.
Un cuarto grupo está conformado por aquellos que, para Estados Unidos, violaron las reglas de la guerra, y que serán procesados ante las polémicas "comisiones militares", los tribunales castrenses impulsados por Bush.
Además de estas cuatro claras categorías, Obama señaló a un quinto grupo cuyo destino no está tan claro. Allí incluyó a los extremistas considerados más peligrosos, los cuales seguirán detenidos por tiempo indeterminado y, por ahora, sin proceso.
Según Obama, algunos de estos detenidos -considerados miembros de al Qaeda, el grupo señalado como responsable de los atentados del 11 de setiembre del 2001 contra el Pentágono y las torres gemelas de Nueva York- "siguen en guerra" con Estados Unidos y no se puede permitir que regresen al campo de batalla.
"Nosotros sabemos que al Qaeda está planeando activamente atacarnos otra vez", advirtió el presidente. "Nosotros sabemos -insistió- que esta amenaza estará con nosotros por mucho tiempo y que debemos usar todos los elementos en nuestro poder para derrotarlo".
Los ataque contra el gobierno de Bush no fueron bien recibidos por el ex vicepresidente Dick Cheney, según el cual la decisión de cerrar Guantánamo fue tomada" sin mucho debate y sin ningún programa".
"El gobierno de Obama descubrió que era fácil recibir aplausos en Europa cerrando Guantánamo -dijo Cheney en un discurso hoy en Washington-, pero es difícil encontrar una solución alternativa que ayude tanto a la justicia como a la seguridad de Estados Unidos". (ANSA).