Por la Patria

Enrique Beltrán

Una lenta labor, que en los últimos años apuró su paso, apunta insistentemente a desfibrar la comunidad nacional. Es una tarea donde han venido jugando muy diversos factores, la inmensa mayoría de los cuales no se lo propusieron como finalidad deliberada, pero han contribuido también a ello. Se inserta en esa realidad casi diría que por inercia. Ese poco reconfortante proceso ha tenido sin embargo una consciente aceleración desde que el Frente Amplio asumió el gobierno. El país, con sus desgarros, sus enfrentamientos, sus diferencias, no ha perdido la conciencia de integrar una comunidad nacional, si bien padeció un proceso de su debilitamiento. Quiero creer que todavía sabe despertar en la hora de los grandes desafíos y reavivar la conciencia de ella. Como nos recodaba aquel insigne maestro del Derecho y de la Vida que fue Couture una nación es tanto historia como profecía, "una mano que tendida desde el pasado entregaba su mensaje a la del porvenir". Pienso que en una apunta a inolvidables presencias, a recuerdos y legados que nos ennoblecen y despiertan su conciencia de pueblo; en la otra serán tareas y mentalidades nuevas, esperanzas renovadas, sin dejar en el camino la esencia de su continuidad y de su alma.

Unas de las características de la ascensión al Poder del actual partido de gobierno, ha sido precisamente la de dar en buena parte la espalda al país en que le ha tocado vivir y gobernar. Una de sus primeras preocupaciones fue la de achicar el pasado hasta que aparecieran ellos en primeros planos. Poco valedero parecen haber descubierta hasta entonces. Ni en la larga gesta de la independencia, ni en la de los partidos tradicionales para asentar la democracia, el estado de Derecho, un amplio ámbito de libertad y de tolerancia, y, la rotación de los partidos en el poder, a todo lo cual, no pareció dar más valor que el de haberles permitido llegar al gobierno. La oratoria del Presidente de la República así como de las figuras más representativas escuchada en diversas oportunidades, aún en medio del desbarajuste de tantos de sus servicios, de la invasión burocrática y sectaria, de la oleada sin precedentes de delitos y de crímenes con la presencia infaltable de los adolescentes, pretendió contrastar la luminosidad de su gestión con esa oscura noche que les dieron las libertades que los llevaron al poder, después que muchos de sus filas quisieran asesinarlas. Es dable preguntarse entonces si tuvieran otros cinco años más del Poder no seguirían el ejemplo de lo que ocurre en otros países amigos del continente, que es ir barriendo progresivamente con las libertades y sus garantías, de manera que sea tarde cuando se lo advierta. En este período de su gobierno, varios pasos se han dado en esa dirección: tanto en el reiterado desconocimiento del Estado de Derecho, en actos de presión sobre la justicia, en el reiterado desconocimiento de las minorías, en el malestar por el ejercicio de la libertad de prensa, las sucesivas negativas para que se pueda entrar y avanzar en la cerrazón de oscuros corredores administrativos. Ese descuido por valores esenciales del país, explica los vaivenes y tropiezos en el orden internacional, porque en definitiva se les ha desdibujado su rostro. De ahí su apoyo a la futura integración de Parlasur. Juan Oribe con toda razón estalla de indignación porque es un ataque directo a principios internacionales que nos amparan y a los propios intereses del país. El "Por La Patria" de la vieja divisa que ha sido siempre ancha para las libertades de todos contrasta con la que nos ofrece una sombra que busca encojerse y someterse.

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