Guillermo Zapiola
Una de las ventajas de desconocer la novela gráfica Watchmen es que permite al espectador (o al cronista) llegar "virgen" a la butaca y ante la pantalla del cine, no lo obliga a participar en el juego de las "odiosas comparaciones", y hasta le permite sorprenderse con algunos giros de la trama que los aficionados ya deben conocer. ¿Es igual, diferente, mejor o peor que la creación original de Alan Moore y Dave Gibbons en la que se inspira? Por supuesto, Alan Moore va a decir sin verla que es peor, pero su opinión cuenta poco: nunca le gustan las adaptaciones al cine de sus cómics. Tampoco van a faltar los fanáticos que señalen que la adaptación altera esto o aquello, y se enojen por los cambios. En definitiva, nada de eso importa: una película debe defenderse por sí misma, independientemente de su origen en la novela, el teatro, el periodismo sensacionalista o el cómic.
Estos Vigilantes se defienden. Es un film de superhéroes adulto y complejo con personajes ambiguos y a veces oscuros, una trama elaborada, y algunas ideas a propósito de una distopía política que altera elementos del mundo real: Richard Nixon preside los Estados Unidos en 1985, y la guerra fría puede calentarse. El director Snyder, que seguramente ha seguido de cerca el diseño visual de la historieta, se juega menos a la violencia que en su previa 300, aunque cuando ésta estalla (a menudo en cámara lenta) llena la pantalla. Lo que redondea una metáfora inquietante sobre un mundo no tan fantástico.
Los Vigilantes
Ficha
EE.UU. 2009. Título original: Watchmen. Director: Zack Snyder. Guión: David Hayter, Alex Tse. Fotografía: Larry Fond. Música: Tyler Bates. Productores: Lawrence Gordon, Lloyd Levin, Deborah Snyder. Intérpretes: Malin Akerman, Billy Crudup, Matthew Goode, Jackie Earle Haley, Patrick Wilson, Carla Gugino.
Atención a...
el dato de que, con una sola excepción (el doctor Manhattan, que es algo así como el dios de este universo paralelo) los héroes del film sean, más allá de la debilidad del género por los uniformes extravagantes, muy poco "super" y en realidad muy humanos. Ello los convierte en los personajes del género más interesantes desde Batman.