Que una licitación pública haya sido impugnada por una firma (Siemmens) que quedó fuera de carrera, no es una novedad. Sin embargo, este nuevo capítulo relativo a la instalación en Uruguay del moderno sistema para detección precoz de cáncer, conocido por la sigla PET, contribuye a aumentar los reparos que al respecto, se han instalado en la ciudadanía.
Los cuales nacieron al saber que el Ministerio de Salud Pública, al mando de María Julia Muñoz, le había negado la autorización al sector privado, para instalar esta tecnología de avanzada. Un hecho de inaceptable autoritarismo estatal e ideológico.
Al tiempo de impedir a los enfermos la posibilidad de obtener estudios para acceder a un pronto tratamiento de la enfermedad, con mayores chances de sobrevida, por fuera de Salud Pública, quedó en evidencia un marcado interés porque al proyecto a ser gestionado por el CUDIM (Centro de Imangenología Molecular), no se le adelantara competencia privada. Con ninguna consideración para la gente que necesite hacerse un análisis de este tipo y con el mismo criterio ya empleado cuando el Ministerio prohibía importar la vacuna que evita el cáncer de cuello de útero, en el entendido de que, "o había vacuna para todos o para nadie". Interdicción que sólo fue levantada a raíz de un fuerte reclamo generalizado, una vez que la gente se enteró por la prensa, de la injusticia que se estaba haciendo y lo disparatado de la postura ministerial.
Ahora se está ante una situación semejante, en la que se privilegia abiertamente al Cudim, un organismo que posee un régimen de funcionamiento de estilo privado, especialmente en cuanto a su contabilidad, estatuto de personal y para los contratos que celebre, presidido por Henry Engler. Un hombre que cuenta con uno de los historiales más negros de la actividad tupamara, aunque ahora sólo se hable de sus dotes de investigador y sus años de cárcel, como se vio en un documental sobre su persona, presentado el año pasado. Engler, que ha vivido en Suecia, tiene fluido contacto con la Universidad de Uppsala, la que forma parte de la red creada por Amersham, de General Electric, la empresa vencedora en esta licitación.