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La Policía continúa investigando en el caso del homicidio de Carlos García Olivera, el taxista que el viernes fue ultimado. Según indicaron fuentes policiales a EL PAÍS digital, la División de Homicidios trabaja sobre "pistas firmes", pero aún no hay novedades.
Centenares de personas despidieron ayer los restos mortales de Carlos García Olivera, quien fue asesinado de un disparo en la zona de Cerro Oeste.
García Olivera tenía 42 años y cuatro hijos. Dos de ellos, mellizos, que cumplieron años ayer, cuando su padre fue sepultado en el Cementerio del Norte.
Trabajaba para la empresa Celeritas y estuvo vinculado a la actividad del taxi durante toda su vida. Su padre es taxista y sus hermanos también. Conocía los gajes del oficio, pero la irracionalidad más absoluta y la mala suerte le jugaron una mala pasada. La irracionalidad de la persona que le descerrajó un disparo a quemarropa. Con tanta mala suerte que esa bala, calibre 22, le ingresó por el hombro y le llegó al corazón provocándole la muerte.
García Olivera tenía su coche "engranado" y llegó a acelerar unos metros. Pero no pudo escapar de esa trampa mortal que le habrían tendido dos personas, según el informe preliminar de la pericia que se le realizó al coche de alquiler.
El sangriento hecho ocurrió a las 22.00 horas del viernes, en la confluencia de Paso de Morlán y la vía, una zona poco transitada de Montevideo, por lo que la Policía no cuenta hasta el momento con ningún testigo.
De acuerdo a la información recogida por investigadores de la Brigada de Homicidios y de la Seccional 24ª de Policía, el taxista habría sido víctima de un intento de rapiña. Al parecer, los delincuentes viajaban en el asiento de atrás y abordaron a la víctima desde la ventanilla del conductor. García Olivera intentó escapar y le efectuaron el disparo. En el vehículo quedó el dinero que había recaudado hasta el momento, posiblemente porque los matadores huyeron rápidamente, asustados por lo que acababan de hacer. En principio, la Policía estimaba que los delincuentes podría ser de la zona y seguía esa línea de indagatoria, aunque sin descartar otras posibilidades.
LISTA NEGRA. En Montevideo se denuncian 66 rapiñas a taxistas por mes (ver recuadro). Esto da un promedio de más de dos asaltos por día, a una flota que tiene 3.100 unidades, de las cuales normalmente están operativas algo más de 2.800.
Los trabajadores del taxi se han acostumbrado a vivir con incertidumbre y temor. Y muchos de ellos han muerto en el cumplimiento de un servicio esencial para la población.
"Es un hecho más que confirma que la sociedad se barbariza, pierde los valores, pierde las perspectivas, en el marco de un sistema que termina sin dar solución a los problemas de fondo", dijo a El País el dirigente del Sindicato Único de los Trabajadores del Taxi (Suatt) Gustavo López.
"Es un momento de muchísima congoja, acompañando al dolor de toda una familia. Una desgracia que indigna a los trabajadores y a la población en general", añadió López, mientras sepultaban los restos de su compañero asesinado.
Como es tradición, el Suatt hizo un aporte económico para la familia de García Olivera. "Es una familia vinculada al sector desde hace muchísimos años y muy querida en el gremio. Por eso, esta enorme cantidad de gente que ha acompañado el sepelio", añadió.
ENTREVISTAS. El Suatt solicitará mañana ser recibido por el gerente de Tránsito de la Intendencia, Gonzalo de Toro, y luego por la ministra del Interior, Daisy Tourné. "Es de orden que las autoridades tomen cartas en el asunto y que asuman este tema con la responsabilidad que lo merece", dijo López.
Recordó que "todas las medidas de seguridad" que se han incorporado en las unidades fueron propuestas por el sindicato. "En esta etapa estamos proponiendo un complemento, como los traba puertas para la parte trasera y los alza cristales eléctricos. Elementos que bien utilizados, podrían disminuir aun más la acción de la delincuencia. Naturalmente ninguna medida nos inmuniza. Es un problema de fondo", concluyó.
Como lo establecen las resoluciones sindicales, ante la muerte o el ataque grave a un trabajador del transporte, los sindicatos de ómnibus y taxi pararon en la jornada de ayer. Al haber ocurrido el asesinato en la noche del viernes, muchos montevideanos se encontraron el sábado sorpresivamente a pie, haciéndose notoria la ausencia de locomoción en puntos neurálgicos de la Semana Santa, como la terminal de Tres Cruces y las Criollas del Prado y Roosevelt. Ayer, el servicio de emergencia alcanzaba al 20% de la flota de taxis, sólo para viajes "esenciales", como los que tienen que ver con el traslado de enfermos. Y ómnibus hubo muy pocos.
Mensualmente se denuncian un promedio de 66 rapiñas a taxis en Montevideo. Pero el sindicato dice que son muchas más. Es que a veces, si el dinero que les llevan es poco, no vale la pena hacer la denuncia por las "demoras" que se generan para el trabajador. "Es un error que no se denuncie, pero pasa muchas veces", dice López.
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