Ventajas de Uruguay

El Uruguay tiene hoy la posibilidad histórica de capitalizar, en esta especial coyuntura, sus ventajas, que no son pocas, a pesar de los yerros del gobierno. Se han dado una variedad de circunstancias coincidentes algunas, producto de nuestro trabajo, otras fortuitas, las cuales, en su conjunto, abren para nuestro país excelentes perspectivas agroindustriales.

Se han escuchado en el pasado quejas de algunos estancieros, diciendo que nuestros campos no se comparan con la tierra fértil de nuestros vecinos argentinos o la de Iowa o Illinois en EE.UU. Además, argumentaban algunos, el régimen de lluvias es inestable, impredecible. Los precios de los "commodities" eran bajos, en parte por la sobreoferta, producto de los subsidios a los agricultores que generosamente dispensaban algunos países europeos y también los norteamericanos. Es verdad. Era peligroso hacer agricultura y sigue siendo riesgoso. "Te podés fundir". El Uruguay languidecía en su enfoque conservador. Lo producido por el campo: la carne, los cueros, la lana, sumado al turismo y la industria liviana y los servicios ya no daban para mantener una creciente población ocupada productivamente y teniendo que afrontar además, la pesada carga de la burocracia pública, legado del batllismo socialista.

Pero volvamos al campo, nuestra esperanza. Por los años 1970, pocos cultivaban el suelo, cuanto mucho sembraban alguna pradera para engordar (terminar) sus terneros y algún gringo o argentino se animaba a sembrar un lote de trigo o maíz en Young o Soriano. Y en el este, sobre la frontera con Brasil, se empezaba con el arroz. Sobre la ganadería, lo mejor que se podía decir es que el régimen era de explotación extensiva. La carga de hacienda por hectárea era bien baja. El precio de la lana estaba por el suelo, consecuencia del desarrollo de la fibra sintética. Se producía vino y fruta fresca principalmente para el mercado interno. Así estaban las cosas.

¿En que medida han cambiado las perspectivas? ¿Por qué tenemos -supuestamente- una oportunidad y para algunos, una gran posibilidad para relanzar al país en la senda del trabajo, la superación y la prosperidad, dinamizando este sector?

En el mundo han ocurrido dos fenómenos, se ha empezado a destinar parte de las cosechas para producir combustible y la otra, más importante, es que en China, la India y otras naciones no tan grandes en población, como Corea del Sur, se está comiendo más y mejor. Según estudios realizados, aquellos que se han ido acostumbrando a cierto nivel diario de calorías y proteínas, difícilmente sus pobladores estén dispuestos a volver atrás, a comer menos. La prueba de esto es que, a pesar de la seria recesión que se está viviendo en el hemisferio norte y que infortunadamente ya ha llegado aquí, los precios de los granos están todavía entre un 30 a 50% por encima del promedio de la última década. Sí, han caído desde sus máximos del año pasado pero también lo han hecho los insumos, como el gasoil y los agroquímicos, y si no hubiese sido por la sequía, que ahora golpea en el norte, al año agrícola uruguayo nos hubiera dejado un mejor saldo.

Hoy China, poseedora de enormes reservas en dólares, consume el doble de aceite vegetal, 60% más pollos, 30% más carne vacuna que hace una década. El consumo de leche, helados y quesos ha explotado en el mundo. El de vino ha aumentado 400% en los últimos diez años. Pero la tierra apta para la agricultura sigue siendo prácticamente la misma.

Se incorporan tierras a la producción, con el riego por goteo, y a semillas genéticamente mejoradas, más resistentes, las cuales, gracias a los fertilizantes y mejoras técnicas, como la siembra directa, permiten cultivos donde antes era imposible o no rentable. Pero en la India, China y muchos otros países se pierden grandes áreas cultivables y de pastoreo para construir autopistas, viviendas, "shoppings", fabricas y embalses -para producción hidroeléctrica- y forestación -para producción de celulosa, hoteles, canchas de golf y parques de esparcimiento.

Por lo tanto, manos a la obra, no necesitamos inventar engendros estúpidos como cultivar caña en Bella Unión para dar trabajo y perder plata. Hay que producir, elaborar, constantemente mejorar su calidad y exportar lo que es económicamente aconsejable de acuerdo con nuestro clima, como la leche y sus derivados, arroz, aceites, carnes, subproductos del cuero, vinos, almendras, hortalizas, frutas, etc.

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