Terremoto

Con el correr de las horas, se va tomando conocimiento de los acrecidos daños que ha provocado el terremoto que golpeó a Italia el lunes pasado y que destrozó la ciudad medieval de L`Aquila. La cifra de muertos se ha multiplicado pasmosamente, a partir de los trece estimados en un conteo inicial. Además, hay miles de heridos, decenas de miles de personas sin hogar y otros daños que si bien no desgarran el espíritu en la medida que lo hacen las desventuras humanitarias, no dejan de conmover. Por ejemplo, el vasto patrimonio cultural que resultó devastado.

En estos momentos arrecia una polémica en torno del anuncio de que el terremoto iba a producirse, formulado por el científico Giacchino Giulian. ¿Fue en realidad tan sin fundamento como lo sostiene el gobierno italiano? Más allá del desenlace que esa discusión pueda tener, el sismo es como una suerte de advertencia para toda la humanidad, de que pese a los adelantos logrados en el mundo moderno, las fuerzas naturales son prácticamente incontrolables y siguen acechándonos, con la capacidad de golpear donde y cuando menos se espera. La especie humana está aún tan inerme frente a ellas como en tiempos remotos, cuando, por ejemplo, sacudimientos y maremotos borraron civilizaciones como la que florecía en la isla de Santorini o derribaron maravillas como el coloso de Rodas o el faro de Alejandría.

Y no sólo de sacudimientos telúricos se trata. Muy cercanas están aún en el recuerdo las tragedias desatadas por el "tsunami" o la inundación de Nueva Orleáns. Entretanto, hay zonas que hoy viven preocupadas constantemente por estar bajo amenazas concretas, como las de gran actividad sísmica, siendo del caso mencionar en tal sentido California y Japón.

Todo esto nos lleva al hecho de que es necesario que se acentúe el estudio de formas para predecir los fenómenos naturales, a fin de que se puedan tomar las medidas precautorias del caso. Se advierten avances en formas de destrucción organizada, como las armas nucleares, pero no parece aplicarse el mismo esfuerzo a estudiar y desarrollar la tan deseable protección, respecto de accidentes como el que acaba de verificarse en Italia.

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