Todo indica que el reciente periplo de Tabaré Vázquez a China produjo buenos resultados comerciales por los acuerdos suscritos y las negociaciones de los empresarios que viajaron. Tuvo también otras consecuencias benéficas. Al parecer, entre los acompañantes de Vázquez figuraban algunos que otrora adhirieron a las consignas comunistas del maoísmo, es decir, la de China cerrada sobre sí misma, con una economía estatizada y feudal, y un pueblo que apenas cubría sus necesidades básicas. Esos acompañantes, al apreciar el estado de desarrollo alcanzado por China en las últimas décadas de apertura e introducción gradual del capitalismo, entonaron en alta voz su "mea culpa" por haber creído alguna vez en las consignas de Mao. También para eso sirven los viajes.