Atropello

Es peligroso que nos estemos acostumbrando a ser testigos del deterioro del Estado de Derecho afectado continuamente por el gobierno de izquierda y el funcionamiento de sus mayorías absolutas. Por su condición de monopolizador también absoluto del poder, está adquiriendo perfiles alarmantes.

En esta oportunidad, en el campo de la diplomacia -en donde la inolvidable gestión de Gargano en la Cancillería fue demasiado para la imagen de prestigio internacional del país- ha vuelto a incurrirse en un grave quebrantamiento de la Constitución y la ley.

Lo denunció en el Senado el Dr. Sergio Abreu, refiriéndose a la carta de apoyo del Dr. Alberto Breccia, pulcramente firmada como Embajador del Uruguay en Italia, a la candidatura presidencial del senador José Mujica, que fuera leída en el acto de su proclamación oficial, y redactada en términos tales como "¡ Unidad, compañeros!... Unidos hacia el segundo gobierno del Frente Amplio, viva el pueblo unido, viva el Frente Amplio!!!".

Breccia, que además de embajador es abogado, no dejó en este documento, norma jurídica sin violar.

Arrasó con las disposiciones constitucionales (arts 57 y 58 de la Carta) que disponen que "los funcionarios están al servicio de la Nación, y no de una fracción política". Con el principio del art. 2 de la ley N° 14.206 (Estatuto del Funcionario del Servicio Exterior) que los pone al servicio de la Nación "con entera independencia de personas, grupos políticos o partidos". Y de la Convención de Viena que especifica que la función diplomática consiste en representar al Estado acreditante, no a su gobierno, ante el Estado receptor.

Pero, no hay dudas, de que todo esto les importa un bledo. Es una perla más de un largo collar que no ha cerrado aún. Vamos por muy mal camino y todavía falta un año. Y falta la sanción de un nuevo Código Penal, y de Procedimiento Laboral, que impondrán a todo trance y ya van a ver.

La oposición no puede hacer otra cosa que protestar, denunciar, advertir o llamar ministros a sala. Es el pueblo quien tiene que decidir si su voluntad es la de continuar con un gobierno de esta catadura constitucional, por llamarlo así.

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