Secreto cuestionado

El mismo día en que se publicó nuestra nota editorial sobre "El secreto bancario" -el 13 de marzo- la gremial de los trabajadores del sector, (AEBU) en su edición en Internet invocó el artículo y transcribió textualmente un párrafo del mismo en el que se destacaba que la legislación uruguaya era, "probablemente, la más restrictiva del mundo" en materia de protección del secreto sobre datos confidenciales que el cliente le proporciona al banquero.

Acto seguido, la información enumeró ejemplos de una tendencia contraria adoptada en países que parece asimilar al nuestro bajo la denominación de "paraísos fiscales". Menciona a Suiza, Austria, y otras plazas que se ajustan más a la expresión -que es peyorativa- traída recientemente como de los pelos, al discurso habitualmente desconcertante de la presidenta argentina. Son Andorra, Liechenstein, Singapur, Hong Kong, y especialmente las Islas de Man, de Caimán o las Vírgenes. En esos "paraísos fiscales", ante la crisis universal, atendiendo una recomendación de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico en materia fiscal -preparatoria de la Cumbre del G-20 que tendrá lugar en Londres el 2 de abril- se anunciarán medidas para flexibilizar o atenuar la rigidez del secreto bancario, y en algún caso, hasta suprimirlo. Esa información que publica AEBU a continuación de la transcripción de párrafos de la nota de "El País", insinúa marcar un contraste de nuestra legislación, como permaneciendo vigente a contrapelo de lo que ocurre en el mundo.

Despacito por las piedras. En primer lugar Suiza anunció su disposición a levantar parcialmente el secreto para combatir el fraude fiscal, que no es lo mismo que la evasión. Pero como lo informó Luis Corradini, corresponsal en París de "La Nación", la colaboración se prestará administrativamente, analizando "caso por caso " y siempre ante una solicitud fundada para sus jueces. Austria, según la misma fuente, exigirá que las sospechas estén bien documentadas, y deja constancia que ni piensa modificar su legislación. Luxemburgo, por su parte, informa "La Nación", que facilitará el acceso a la información para casos puntuales, pero seguirá sin aceptar peticiones generales o preventivas del extranjero.

Sí es verdad, que dos minúsculos países como Liechenstein y Andorra comprometen modificaciones en sus prácticas y que Bélgica se dispone a lo mismo a partir de 2010.

Y si en general -sigue exponiendo Corradini- en épocas de crisis los "paraísos off shore" son percibidos como un freno a la necesaria regulación de las finanzas mundiales, muchos expertos dudan sobre la posibilidad de poner término a esa situación. Hay cerca de ochenta países en el limbo paradisíaco -y Uruguay no está entre ellos mal que le pese a AEBU, a Mujica, o a Cristina Fernández- que representan auténticos pilares de la mundialización económica. Por ejemplo, Benoit Hamon, vocero del Partido Socialista francés, se preguntó cómo se puede terminar con ellos, cuando cuarenta de las principales empresas francesas marcan presencia. El mundo no es tonto.

Pero vamos a no confundir aserrín con pan rallado, porque en todo caso habrá de advertirse que de acuerdo con el régimen uruguayo, si se trata de evitar, combatir o descubrir evasiones fiscales, será suficiente que la DGI o la Justicia competente de otro país por vía de exhorto, solicite fundadamente a nuestra Justicia el requerimiento de la información, para que ésta, si comparte la fundamentación, conmine al banco de que se trate a proporcionarla. De manera que aún siendo la nuestra probablemente, la legislación más restrictiva del mundo en materia de secreto bancario, no es de ninguna manera un impedimento para el levantamiento de la obligación de reserva si se cumple con las razonables condiciones para ello.

A ello debe agregarse, que AEBU es parte del Pit-Cnt, o sea que es declaradamente un apéndice del Frente Amplio en el sector bancario. Y parecería que su afinidad es para con el precandidato oficial José Mujica, que fue a quien se le ocurrió la extravagancia de pensar en la posibilidad de canjear al secreto bancario con exportaciones de lácteos.

Y bien, si AEBU cree o quiere la influencia de Mujica en la actividad de intermediación financiera, que vaya pensando en el desempleo masivo de sus afiliados, porque van a quedar pocos bancos operando en el país.

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