Yaundé | El viaje de Benedicto XVI a África tomó un cariz conciliador ayer, con una homilía ante 60.000 personas en Yaundé dedicada a los pobres y con palabras de paz hacia los musulmanes, tras la polémica sobre el preservativo que eclipsó el inicio de la gira.
El Papa lamentó "el cambio radical del modo de vida tradicional" africano y "la tiranía del materialismo" bajo el efecto de la globalización. "África en general y Camerún en particular corren el riesgo de no reconocer" a Dios, "verdadero artífice de la vida", advirtió.
Tras la misa, el Papa entregó a los obispos el documento preparatorio del próximo sínodo católico sobre África, que denuncia "un proceso organizado de destrucción de la identidad africana bajo el pretexto de la modernidad".
Según este texto los políticos africanos ávidos de poder obstaculizan la paz, las multinacionales se apropian de los bienes del continente y destruyen su ambiente y las políticas de las instituciones financieras mundiales para el África son funestas.
El documento hace referencia asimismo a "virulentas agresiones" de las sectas cristianas a la Iglesia Católica en África, al extremismo de algunas corrientes musulmanas sobre el "yihad" y a los daños sociales que causa la brujería.
El texto habla del sida y, en la misma línea expresada por el Papa, propone programas de formación para luchar contra el virus que afecta a 22 millones de africanos. AFP