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Células madre. Hallan genes para producirlas sin tener que extraerlas de embriones
NUEVA YORK | NEWSWEEK
La comunidad científica celebra la decisión del presidente Barack Obama de derogar las restricciones a la investigación con células madre extraídas de embriones, ya que puede abrir el camino a dramáticos avances en el tratamiento de enfermedades cardíacas, diabetes y Alzheimer. La decisión suscita polémica por razones éticas. Sin embargo, hay una alternativa que se maneja en el ámbito científico.
Muchas enfermedades involucran la muerte de células que el cuerpo humano no puede reponer naturalmente. A veces, la muerte celular es repentina, como ocurre en un ataque al corazón. Otras veces, el proceso es lento e inexorable, como en el caso del Alzheimer. La gran promesa de las células madre -el equivalente del cuerpo de la energía renovable- es que pueden ser engañadas y utilizadas para reemplazar a las células perdidas por la enfermedad. Pero, desafíos científicos intimidantes, preocupaciones éticas y aspectos políticos han enlentecido el progreso durante más de una década.
Sin embargo, en los últimos dos años, una serie de notables descubrimientos ha permitido avances en este campo: de pronto, parece posible crear células con todo el potencial de las células madre embrionarias sin utilizar embriones, lo que eliminaría la mayoría de las preocupaciones que están entorno de las investigaciones con células madre. Las células embrionarias tienen dos propiedades que las hacen extraordinarias y potencialmente las más útiles en medicina. Primero, son "pluripotentes", ya que tienen la capacidad de convertirse en cualquier tipo de célula especializada en el cuerpo: una célula del músculo cardíaco que bombea sangre, una célula productora de ácido en el estómago, una célula en la retina del ojo que ve la luz o una célula del cerebro que almacena los recuerdos. En segundo lugar, las células madre embrionarias pueden seguir dividiéndose y haciendo copias ilimitadas de sí mismas, lo que es una importante propiedad, debido a que puede necesitarse enorme cantidad de células nuevas para reemplazar a las que se pierden a causa de una enfermedad.
Las notables propiedades de las células embrionarias son difíciles de explotar. Las células madre embrionarias solo existen durante las dos semanas siguientes a la concepción.
Esas células también plantean cuestiones éticas, porque algunas personas consideran que el embrión tiene el potencial de ser implantado y de desarrollarse en un bebé que tiene el estatus moral de una persona y no debe ser destruido, no importa cuán grande pueda ser el beneficio humano.
Una posible solución a estos intimidantes obstáculos surgió de un equipo de investigadores japoneses que plantearon una pregunta sencilla, aunque difícil: ¿es posible reconvertir a una célula especializada en una célula madre embrionaria o al menos, en una célula que tenga las mismas propiedades notables de una célula madre embrionaria? Son los genes dentro de cada célula los que determinan cómo ésta actúa y luce. Si bien todas nuestras células especializadas y nuestras células madre embrionarias comparten exactamente el mismo juego de genes, diferentes tipos de genes son "encendidos" en cada tipo de célula. En otras palabras, una célula madre embrionaria se convierte en célula especializada porque determinados genes son conectados y otros desconectados.
En 2006, investigadores de la Universidad de Kyoto, liderados por Shinya Yamanaka, utilizaron una tecnología relativamente nueva y potente que puede determinar, de un tipo particular de célula, cuáles de los genes están conectados y cuáles no. Utilizando esa tecnología para estudiar las células madre embrionarias y las células especializadas, el equipo de Yamanaka identificó un puñado de genes en ratones que son encendidos o conectados en células madre embrionarias, pero no en las células especializadas. A fines de 2007, el equipo de Yamanaka y otro estadounidense liderado por James Thomson, de la Universidad de Wisconsin y George Daley de Harvard, mostraron que encender cuatro de los genes en las células humanas de la piel hacía que éstas se convirtieran en células similares a las embrionarias. Las denominaron células madre pluripotentes inducidas (iPS, según su nombre en inglés). Al igual que las células madre embrionarias, las células iPS pueden transformarse en todo tipo de célula especializada y reproducir copias de sí mismas sin límite.
INTERROGANTES. Por tanto, en teoría, ahora es posible crear, para una persona, sus propias células madre, genéticamente idénticas y con todo el potencial de sus propias células madre embrionarias, que desaparecieron. Las células adultas que serán transformadas en células iPS, pueden ser fácilmente obtenidas de una biopsia de piel o hasta de células en el extremo de un pelo removido. Lo más notable es que las células iPS podrían ser generadas sin tener que crear ni destruir un embrión, superándose las objeciones morales que derivan del uso de las células madre embrionarias.
Más allá de la importancia que tiene, este hallazgo no significa que la terapia con células humanas iPS esté a la vuelta de la esquina. Importantes preguntas todavía requieren respuesta y deben desarrollarse nuevas tecnologías. La capacidad de las células de transformarse, en el ámbito de un laboratorio, en cualquier tipo de célula no garantiza que vaya a ocurrir lo mismo al tratar la enfermedad de un humano o un animal.
Rudolf Jaenisch, del Instituto Whitehead y de MIT, demostró que las células iPS pueden tratar con éxito la anemia falciforme en ratones y el mal de Parkinson en ratas. Lo que da resultado en los roedores no siempre funciona para los humanos, aunque con frecuencia lo hace.
Dos de los cuatro genes usados en el "cóctel" original para crear las células iPs tienen el potencial de convertir a éstas en cancerosas. Asimismo, un retrovirus fue usado para transportar a los cuatro genes hacia una célula especializada y ello también tiene el riesgo de convertir a las células en cancerosas. Pero, a fines de 2008, los científicos informaron que las células iPS pueden ser creadas sin los genes riesgosos ni el retrovirus. En 2009, muchos laboratorios trabajan para encontrar modificaciones a las técnicas actuales que hagan a las células iPS humanas más seguras y eficaces.
Hay otro problema en ciernes: ¿cómo pueden las células iPS creadas en un laboratorio encontrar, de manera confiable, la manera de acceder a un órgano enfermo en la profundidad del cuerpo? Y, una vez allí, ¿harán el enlace con las células sanas del órgano para trabajar en armoniosa relación con éstas? Son preguntas importantes que no han sido respondidas.
Además de servir para tratamientos, las células iPS también podrían ayudar a buscar las causas de enfermedades. Equipos científicos de la Universidad de Harvard trabajan en ese sentido con células iPS que crearon con diferentes fallas genéticas.
Los investigadores también se preguntan si será posible, algún día, engañar a un tipo de célula adulta especializada para que se convierta en otro tipo, sin tener que crear células iPS. Un avance así parecía delirante hasta agosto de 2008, cuando un equipo liderado por Douglas Melton, de Harvard, transformó células del páncreas que no producían insulina en células que la producen dentro de un ratón, para tratar la diabetes.
Si alguna lección se aprende de esos hechos sobrecogedores de los últimos dos años, es que los descubrimientos son impredecibles. Transformar la ciencia que estudia las células madre en medicina de las células madre es el tipo de trabajo que requiere creatividad y paciencia, así como asociaciones entre universidades, el gobierno y la industria.
-¿Para qué sirven las células madre embrionarias y las adultas?
-A las embrioniarias se las considera una futura fuente de órganos y tejidos para trasplantes. Tienen la capacidad innata de diferenciarse de cualquier tipo de células o de sus combinaciones (es lo que hacen en el desarrollo del embrión). Sin embargo, este potencial todavía está muy lejos de poderse aplicar para curar enfermedades como la diabetes, Párkinson y Alzheimer. Las células madre adultas, que no involucran embriones humanos, tienen el potencial de reemplazar células especializadas que han sido destruidas por enfermedades. Pero, tienen menos posibilidades que las embrionarias, ya que naturalmente no pueden restañar las heridas masivas causadas por muchas enfermedades. Los científicos trabajan para cambiar esa limitación.
-¿Quiénes permiten investigar con células embrionarias?
-Suecia, España, Reino Unido y Bélgica ya investigan. También se pueden manipular en Rusia, Japón, Corea del Sur, Singapur, Israel y China.
-¿Por qué hay oposición?
-Los contrarios a esta práctica afirman que el proceso destruye un embrión de entre una y dos semanas, y ya se trata de un ser humano.
-¿Qué dicen los partidarios? -Para muchos científicos, el embrión que se utiliza no es todavía un ser humano (la Organización Mundial de la Salud avala este criterio), aunque tenga el potencial, si se dan las condiciones (se implanta en un útero, prende, se desarrolla) de llegar a serlo. En el mundo hay cientos de miles de embriones congelados, sobrantes de procesos de fecundación asistida, cuyo destino es la investigación, o la destrucción (la donación es una posibilidad teórica, pero minoritaria). EL PAÍS DE MADRID Y NEWSwEEK
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