Luciano Álvarez
La primera película sobre su vida se estrenó en 1911, la última en 2007; suman 48. Una copiosa literatura académica y novelística explora sus veintiún años de vida y sus 90 días de celebridad.
En 1935 Jorge Luis Borges lo incluyó en el relato menos verídico de todos los que integran la "Historia universal de la infamia". Sus datos provienen del libro de Walter Noble Burns (New York, 1925), inspirado a su vez en el de Ashmon Upson (Nuevo México, 1882). Borges recoge la versión según la cual "el asesino desinteresado Bill Harrigan" debió hasta veintiuna muertes, "sin contar mexicanos". Tanto los datos como la compadrada racista son falsos y no se corresponden con el personaje: sus mejores amigos y defensores eran hispanos. Hablaba perfectamente el castellano; sus últimas y desconcertadas palabras fueron en esta lengua. Y no mató a ningún mexicano.
En realidad debía cuatro muertes -un número relativamente bajo para los estándares del Oeste- a las que puede sumarse alguna más, producto de las balas anónimas que intercambiaron las bandas de pistoleros que integró.
Nació como Henry McCarty en 1859, quizás en Nueva York, hijo de irlandeses. Cuando perdió a su padre, marchó al Oeste junto a su madre y un hermano. Nuevo México fue la última etapa y es cuando aparece la primera certeza sobre su vida: el 1º de marzo de 1873 figuró como testigo en el casamiento de su madre viuda, Catherine McCarty, con William Antrim.
El padrastro le proporcionó otro apellido que usaría alternadamente hasta el final de sus días. Henry Antrim era un jovencito delgado, más bien bajo y con un aspecto aniñado. Aceptable escolar, apasionado lector de novelas baratas y revistas populares como "Police Gazette", era además, muy buen músico e incansable bailarín.
El clima seco de Nuevo México no alargó demasiado la vida de su madre que murió de tuberculosis en 1874. Aunque Antrim era buena gente y se ocupó razonablemente de los huérfanos, Henry se convirtió en un callejero, cometió pequeños robos y con sólo quince años se largó por el mundo, se hizo vaquero, robó algún ganado y asimiló las habilidades y valores de una sociedad jóven y violenta: los naipes -en especial el monte-, los caballos y las armas. En todo se convirtió en un experto. Curiosamente, no tomaba alcohol, aunque pasó buena parte de su vida en las cantinas.
A los diecisiete años mató a Francis Cahill, un compadrito borracho que decidió ponerse cargoso con aquel chiquilín esmirriado, al que todos conocían como Kid Antrim, el pibe Antrim.
El agredido se defendió, le metió un tiro en la barriga y huyó, más bien por precaución. Por un lado, era un caso evidente de defensa propia; por otro, nadie pondría mucho empeño en arrestarlo; en aquellos días la vida de un hombre como Cahill valía bien poco. Quizás la influencia de sus lecturas le llevó a verse como un "desperado" injustamente perseguido.
Hacia 1877 recaló en Lincoln, una violenta población de cuatrocientas personas, con casas de adobe que se extendían sobre un kilómetro y medio. Ahora se hacía llamar William H. Bonney.
El abundante whisky y las armas atizaban la violencia étnica entre anglosajones e hispanos, entre los blancos y los soldados negros afincados en el cercano Fort Stanton y todos ellos contra los indios de la reserva apache.
La justicia era nominal y la cárcel se limitaba a un sótano, coronado por una cabaña, que lógicamente, apenas se usaba.
Los negocios principales eran el ganado, incluido su incesante robo, y el aprovisionamiento para la reserva indígena. Como el trabajo de pistolero era un empleo relativamente calificado, Billy Bonney, al que ahora llamaban simplemente Kid se empleó con John Henry Tunstall, enfrentado a otro hombre de negocios, Jimmy Dolan.
En pocos meses se sucedieron una serie de enfrentamientos violentos en los cuales hubo muchos tiros, algunos muertos y suficientes heridos. El Kid, si bien se destacó por su audacia y bravura, fue uno más entre decenas de pistoleros. La exagerada "Guerra de Lincoln County" concluyó en una ruidosa batalla de cinco días que terminó cuando el ejército apoyó al bando de Dolan.
Las noticias de la guerra llegaron a esferas relativamente altas y se encargó al gobernador de Nuevo México, el General Lew Wallace, que tomara cartas en el asunto. Este caballero tenía poco interés en esos menudos asuntos que le distraían de su interés primordial: terminar la redacción de una novela que se llamaría "Ben-Hur".
Wallace encargó al ejército la función policial y proclamó una amnistía general. Billy the Kid, que era un individuo razonablemente letrado intercambió una serie de cartas con el gobernador, e incluso se encontró con él. Le explicó que andaba a monte, que era un derrotado, que sus jefes habían muerto y ofreció colaborar para cerrar el asunto. Pero los ganadores pasaron por encima de las tímidas y vagas promesas de Wallace y el Kid volvió a los montes. Deambuló por la región robando ganado, y haciendo base en Fort Summer, un viejo poblado hispano, donde tuvo varias novias y se le atribuyeron algunos hijos. Una de ellas se llamaba Celsa Gutiérrez; su hermana estaba casada con un ex cazador de Búfalos, llamado Pat Garret al que todos llamaban "Juan Largo".
La leyenda los hace amigos, pero en realidad se ignora cual fue la relación entre ambos hombres. Lo cierto es que Garret, que era menos un pistolero que un hombre de orden, fue elegido sheriff de Lincoln County en 1880, con el especial encargo de terminar con los cuatreros y con Billy en particular. Lo hizo expeditivamente: lo capturó y el 9 de abril de 1881 sus antiguos enemigos le imputaron todas las culpas disponibles. Se le condenó a la horca, pena que debía cumplirse el 13 de mayo.
A esa altura la prensa nacional y las revistas policiales habían convertido a su otrora lector, en una celebridad criminal. Durante su juicio y prisión daba entrevistas, se mostraba simpático e ingenioso y disfrutaba de su fama.
El 28 de abril Pat Garret no estaba en la ciudad; su trabajo incluía cobrar los impuestos en todo el condado. Billy, pese a estar cargado de cadenas, logró matar a sus dos guardianes, salir a la calle, conversar largamente con la gente del pueblo que observaba todo y huir sobre un caballo que prometió pagar o devolver.
Volvió a Fort Summer, donde se sentía seguro y entre amigos; era impensable que el fugitivo estuviese tan a la mano.
Pasados dos meses Pat Garret decidió ir hasta allí para hacer averiguaciones.
Llegó al atardecer, acompañado por dos ayudantes; recorrieron sigilosamente el pueblo y llegaron hasta la casa de una de las amantes del Kid. La noche era oscura. Pat Garret se ocultó en una habitación esperando a la mujer, pero alguien le oyó, se acercó con un arma en la mano y preguntó en castellano; "¿Quién es? ¿Quién es?". El sheriff, diría luego que reconoció la voz y tiró dos veces. Lo cierto es que casi por azar, en la noche del 14 de julio de 1881, Pat Garret había matado a Billy the Kid.
Al día siguiente fue velado y enterrado con los modestos honores y la congoja de la comunidad de Fort Summer.