La grave situación que atraviesa el INAU, que comenzó siendo institucional y se extendió a cuestiones de fondo, sigue prácticamente paralizada y junto a la demora en proveer el cargo de Presidente se acumulan denuncias sobre deficiencias en el servicio.
Primero fue el dimitente Padre Mateo quien denunció la existencia de casos de corrupción dentro del Instituto, a los cuales se les quitó entidad hasta tanto fueran señalados concretamente.
Ahora, un grupo de ONG ha agregado un nuevo frente reclamando por las condiciones inhumanas en que viven los menores, indicando que existen "redes de poder interno ejerciendo formas de sometimiento grave", lo que el organismo ha relativizado. En los dos casos, antes de mirar al costado, hay que reclamar las pruebas y luego resolver.