MATÍAS CASTRO | LA FARÁNDULA
El Festival de la canción de Viña del Mar tiene la reputación de ser el más importante de la música en toda Latinoamérica e incluso en España. Las consideraciones las podrá hacer cada uno según gustos y criterios, pero lo que es seguro es que se trata de todo un evento. En los últimos años una sección del festival que nada tiene que ver con lo musical ha cobrado una enorme importancia y recibe mucho más prensa que la presentación de los cantantes invitados. Esto no es menor, ya que Viña del Mar suele traer grupos y artistas de enorme convocatoria, de esos que no pasan desapercibidos de ningún modo.
El evento en cuestión es el famoso "piscinazo". Es el chapuzón que se pega la reina del festival luego de ser elegida, delante de un enjambre de fotógrafos y noteros de televisión de muchos países enceguecidos y presionándose entre sí. El viernes le tocó el turno a Catherine Fulop, como se puede comprobar en la foto que va en esta página.
El "piscinazo" es el momento más esperado y el más repetido en programas de televisión y sitios de Internet de todos lados. La modelo, vedette, cantante o quien sea elegida como reina, se arroja feliz a la piscina delante de decenas de cámaras y micrófonos que le apuntan. El viernes, Catherine dijo que se sintió un poco nerviosa porque no es lo mismo hacer esta exhibición con 44 años que con 25. Cumplirá 44 el 11 de este mes. La demencial presión que ejercen todos los medios presentes y la ansiedad brutal que se nota entre los noteros que se apretan alrededor de la piscina no fue motivo de nervios. En el "piscinazo" no se ve nada que Fulop o la reina de turno (Luciana Salazar, Pampita, Kenita Larraín, Natalia Oreiro y otras) no hayan mostrado. Por eso parece un poco bestial todo lo que se produce alrededor del hecho. Al Festival y a la reina les viene bien. Es promoción.