El corazón golpea dos veces

La historia no era nada fácil de contar, sobre todo por la fuerte carga emocional que contienen los vaivenes de un individuo que busca redimirse ayudando a quienes tienen sus vidas amenazadas. Por eso la primera virtud que tiene esta película sobre un justiciero del corazón está en haber eludido en buena medida los rincones comunes al género. No es que contenga grandes secretos pero dosifica los datos de tal manera que siempre hay elementos para ir aclarando la conducta del protagonista, a quien el espectador descubre en el momento mismo en que da el último paso para resolver su drama. Claro que entre esas pequeñas reservas hay espacio para que los violines suenen en la banda sonora y las lágrimas seguramente escapen a más de uno en la platea. Pero otra virtud está en la contención que el director Gabriele Muccino manifiesta, a sabiendas de que con semejante historia sería fácil cosechar ojos rojos. No prescinde de tales recursos pero los utiliza con un nivel de reserva mayor, sobre todo acortando esas escenas.

Muccino, que se diera a conocer con la muy atendible película italiana El último beso, y Will Smith ya habían recorrido un camino similar cuando hicieron En busca de la felicidad. Que hay química entre ellos no hay dudas y que la suma produce un efecto inmediato en el mercado tampoco. Con Siete almas Smith insiste en la búsqueda de caminos diferentes a las comedias rápidas que le dieron fama y dinero, tratando de explotar una veta actoral más arriesgada y madura. Acá se lo ve bastante más sutil que sus colegas de la primera fila estelar en Hollywood habituados a componer todo tipo de personajes con una misma máscara.

Siete almas

Ficha

EEUU. 2008. Título original: Seven Pounds. Dirección: Gabriele Muccino. Producción: Will Smith. Guión: Grant Nieporte. Fotografía: Philipe Le Sourd. Música:Angelo Milli.

Intérpretes: Will Smith, Rosario

Dawson, Woody Harrelson.

Atención a...

Las actuaciones de Smith y Rosario Dawson. Ella da vida a una mujer que espera un transplante de corazón, con una sobriedad verdaderamente admirable.

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