A partir del año próximo el INAU solicitará obligatoriamente certificados de estudio a todos los menores que quieran salir en cualquier actividad vinculada al carnaval, sean corsos barriales, concurso de carnaval de las promesas e incluso concurso oficial de mayores. La medida, que este año se instauró como un plan piloto, ya tuvo buena receptividad.
Esta disposición, además, se suma a la obligatoriedad de presentar certificado de salud, con el objetivo que no se repita la situación generada en las llamadas del año 2006, donde una joven de la comparsa Candonga Africana, Andrea Mendoza de 19 años, falleció de un paro cardíaco.
Según manifestó a EL PAÍS digital la directora de Espectáculos Públicos, Alejandra Pacheco el objetivo "es que desde todos los lugares del estado podamos chequear que los chiquilines estén insertos en el sistema de salud y a la vez que estén cursando estudios". Además se pretende "seguir teniendo a los uruguayos con un nivel educativo importante".
La idea planteada por el INAU es que cuando haya un menor en situación de desamparo educativo se intenten encontrar formas de reinsertarlo en el sistema.
El tema, según algunas versiones periodísticas se había planteado en el ámbito de desfiles y corsos, pero Pacheco confirmó que tanto en el carnaval de las promesas, como en el carnaval mayor existirán controles estrictos al respecto.
"En abril y mayo del año pasado tuvimos reuniones con ADICAPRO (Asociación de Directores del Carnaval de las Promesas) explicando la situación y para diciembre teníamos el 100% de los certificados de estudios", dijo Pacheco.
Por su parte, también aclaro que había chicos que no habían cursado estudios curriculares durante el año, pero que igual "presentaron certificados de lo último que cursaron". En estos casos, Pacheco remarcó que "quedó el compromiso para que esos chicos vuelvan a estudiar este año".
Dentro del INAU preocupa el alto nivel de deserción que hay en la educación, tanto primaria como secundaria, por esto se impone esta medida a partir del año próximo. "En este caso los directores de conjuntos hacen las veces de presión social", puntualizó.
En el carnaval mayor la situación es distinta ya que, según Pacheco, "quienes participan son adolescentes en nivel secundario y las expectativas que éste ofrece son distintas".