GUILLERMO ZAPIOLA
Algunos rubros parecen cantados pero otros no lo están tanto. Y puede sospecharse que es en el terreno de las actuaciones donde puede haber alguna sorpresa en la entrega de los Oscar el próximo domingo.
Si ¿Quién quiere ser millonario? no se lleva el premio a mejor película y mejor director, y si Heath Ledger no obtiene el de mejor actor secundario, este cronista promete ponerse en penitencia por diez minutos en un rincón de la redacción, de cara a la pared. Pero aunque las apuestas insistan en que hay también favoritos en otros rubros (actor y actriz protagónicos, actriz secundaria), allí la competencia parece más pareja. Quien haga alguna afirmación categórica al respecto, del tipo "pongo las manos en el fuego", arriesga salir quemado.
PROTAGÓNICOS. La favorita entre las actrices es, según todos los medios, Kate Winslet por su actuación en El lector. Tiene a su favor varias cartas. Ha sido seis veces candidata al Oscar pero nunca ganó, y los galardones obtenidos en el correr de los últimos meses insinúan que este es el "año Winslet": dos Globo de Oro (actriz protagónica por Solo un sueño, actriz de reparto por El lector), un Bafta a mejor actriz protagónica y un premio del Sindicato de Actores como secundaria (también por El lector). Aparentemente, los jurados no se deciden acerca de si su papel en El lector es protagónico o secundario, y muchos hubieran preferido verla nominada al Oscar por Solo un sueño (que es una película superior en la que Winslet proporciona una labor más sutil y matizada), pero si en definitiva gana nadie va a pensar que se ha cometido una injusticia.
Por cierto que tiene, por lo menos, una competidora temible: la quince veces candidata y doble ganadora Meryl Streep. Lo que Streep hace en La duda es Streep puro: un apabullante despliegue de técnica en piloto automático, el tipo de composición que tienta a ponerle un puntaje de nueve sobre diez pero a negarle el décimo punto. Quien merece diez puntos en el film es Philip Seymour Hoff-man, en una de esas actuaciones "que no se notan".
De todos modos Streep aporta una composición muy esmerada, y no se sentiría que premiarla suene a injusticia. Parecen más improbable que el Oscar vaya para Angelina Jolie (de hecho es discutible que la señora Pitt merezca siquiera estar entre las cinco nominadas: todo el elenco de El sustituto está mejor que ella), para la muy prometedora Anne Hathaway por El casamiento de Rachel (aunque hay que estar atentos a esa muchacha) o a la Melissa Leo de Río helado, una veterana competente para quien, probablemente, el solo hecho de estar nominada constituye ya una recompensa.
Por otra parte es muy probable que Mickey Rourke sea en definitiva el ganador del Oscar a mejor actor protagonista. Lo que hace en El luchador es una de las mejores cosas que ha hecho en su vida, aunque quepa la observación de más que componer un personaje lo suyo es un prodigio de `casting`, la perfecta adecuación entre el individuo a interpretar y el actor que lo interpreta. La historia de El luchador es, con pocos afeites y hasta en ciertos aspectos laterales de la anécdota (los vínculos afectivos del personaje) con mucho detalle, la del propio Rourke. La idea de un "regreso" luego de un largo eclipse es algo que también le pasó al actor con la película.
De todos modos parece claro que Rourke se enfrenta, por lo menos, con dos intérpretes que, a diferencia de "hacer de ellos mismos", deben en cambio componer a un personaje. Frank Langella no hace de Frank Langella en Frost/Nixon, sino que tuvo que convertirse realmente en Richard Nixon para esa película de Ron Ho-ward, y el suyo es un trabajo riquísimo en matices, que evita la caricatura con una figura apta para ello y que suele ser algo así como el villano invitado especial del cine político norteamericano.
Aunque resulte un poco más burdo (de hecho, todo el film lo es) hay igualmente un esmero de composición en el Sean Penn de Milk. Si se examinan los antecedentes, Rourke ganó en Venecia, el Globo de Oro y el Bafta, pero en cambio Penn lo superó en la competencia del Sindicato de Actores, con lo que las cosas, aunque sigan favoreciendo al primero, lucen un poco más equilibradas. Y no hay que olvidar que Penn (quien ya ganó con Río místico) es el tipo de actor que le gusta a la Academia: un poco insistente, que "se hace notar" en lugar de desaparecer en el conjunto de la película (Daniel Day Lewis le ganó a Tommy Lee Jones o Viggo Mortensen, por ejemplo).
Nadie apuesta en cambio por el Richard Jenkins de The Visitor (otro de esos actores de bajo perfil, generalmente secundarios, que saltan a un inesperado protagónico), y es simplemente un chiste que ese efecto especial llamado Brad Pitt esté nominado por El curioso caso de Benjamin Button en una lista donde falta el Leo DiCaprio de Solo un sueño.
CRITERIOS. Hay que razonar sin embargo que Langella cuenta con una ventaja adicional: no es probable que vuelva a protagonizar una película en su vida (la anterior fue Drácula hace treinta años), con lo cual los académicos pueden razonar que se trata de un caso de "ahora o nunca", aunque por cierto menos dramático que el de Heath Ledger por su Guasón.
La lectura del listado de candidatos de actuación genera alguna interrogante adicional. Una vez más: ¿cuáles son los criterios de la Academia para considerar "secundaria" la labor del gran Philip Seymour Hoff-man en La duda? ¿No hay que pensar que es, más bien, el verdadero protagonista de la película? En todo caso es quien carga con un mayor peso dramático, aunque Streep tenga acaso un poco más de pantalla.
Pero esas son, en definitiva, las paradojas del Oscar: Anne Bancroft y Patty Duke fueron consideradas, respectivamente, protagonista y secundaria (aunque aparecían la misma cantidad de tiempo) en Ana de los milagros (1962); Anthony Hopkins obtuvo un premio como protagónico por El silencio de los inocentes (1990), aunque de hecho a Hannibal Lecter se lo ve solamente veintiocho minutos.
Los que suman en la historia
Las quince candidaturas de Meryl Streep hacen de ella la actriz más nominada de la historia, pero no la persona que ha recibido más nominaciones (ni más premios Oscar). El récord corresponde realmente a la vestuarista Edith Head, nominada veintiocho veces y ganadora de ocho estatuillas.
Es cierto empero que Meryl ha sido la intérprete más nominada, seguida por la indestructible Katherine Hepburn y el no menos legendario Jack Nicholson, con 12 can- didaturas cada uno. Jack puede seguir sumando.
Los de la segunda fila
Penélope Cruz
VICKY CRISTINA BARCELONA
En Hollywood están tan convencidos de que va a ganar que hasta eligieron a su amigo, colega y compatriota Javier Bardem para entregarle el Oscar a mejor actriz secundaria. Ya fue candidata a un Oscar (protagónico, por Volver de Almodóvar) y no ganó. Y a diferencia de Ledger, el suyo no es un caso de ganador "cantado". Se verá.
Heath Ledger
EL CABALLERO DE LA NOCHE
La muerte por sobredosis accidental de Ledger a los 28 años no fue solamente una tragedia. Puede ser también el motivo por el cual le otorguen el Oscar a mejor intérprete secundario por su formidable composición del Guasón en la película de Christopher Nolan. Lo merece, aunque tiene un par de competidores temibles.
Philip S. Hoffman
LA DUDA
Aunque Robert Downey Jr. está muy bien en Una guerra de película, Hoffman debería ser el principal rival de Ledger en el rubro actuación secundaria. Su finísima labor como el cura sospechoso del film de Shanley es un prodigio, pero es difícil que gane. Y de todos modos, el actor ya tiene un Oscar (protagónico) por su trabajo en Capote.
Marisa Tomei
EL LUCHADOR
Algunos apostadores se juegan a Amy Adams (la monja joven de La duda) como probable competencia de Cruz. Sin embargo no sería una real sorpresa que Marisa se alzara con su segunda estatuilla como actriz secundaria (ya ganó en 1992 por Mi primo Vinny). Su papel de "bailarina exótica" es fuerte, dramático y conmovedor.
Dichos de artistas que miran al premio
"Hay que mantenerse lúcida, calmada, y estar preparada mentalizándote a que puedes regresar a casa sin nada. Y tienes que asegurarte de que no te nominen en la misma categoría de Kate Winslet". (Meryl Streep)
"Un candidatura al Oscar es la clase de cosa que puede llegar a hacerte sentir mejor contigo mismo, el orgullo del trabajo bien hecho. No hay que dejarse atrapar por la tensión de que te comparen con otros". (Kate Winslet)
"El trabajar en India, donde creen en el destino como motor de la existencia, me abrió un poco la mente. Algunas cosas ocurridas durante el rodaje de la película hicieron que le tuviera más respeto a sus creencias". (Danny Boyle, director de ¿Quién quiere ser millonario?)
"Es indignante lo que les permitimos a los políticos. Aceptamos un tipo de discurso que en la época de Nixon nos habría escandalizado. Nos mienten a la cara, luego se demuestra que nos mintieron y les permitimos seguir ahí". (Frank Langella)