Mientras en Rivera se interrogaba anoche a dos hombres para aclarar la ejecución de un levantador de pedidos de refrescos, en Montevideo detuvieron al encargado de un local nocturno acusado de un crimen.
En el departamento de Rivera en menos de tres meses, una niña de nueve años quedó huérfana, al dejar de existir, primero su madre en un accidente de tránsito, y ahora su padre que fue asesinado.
La muerte de Enrique Fagúndez (34), que provocó honda consternación, está rodeada de varios misterios, y no se descarta que se hubiere tratado de una discusión entre conocidos, que culminó violentamente. La Dirección de Investigaciones de la Policía local tiene a su cargo el esclarecimiento del homicidio de Fagúndez, persona que había sido denunciada como desaparecida desde el pasado jueves. La víctima fue ultimada de tres disparos: uno de ellos en la región cervical, otro en el abdomen y el restante en el hombro izquierdo. El cadáver fue encontrado en la línea divisoria, del lado uruguayo, pero no se descarta que se trate de un crimen perpetrado en la vecina ciudad de Livramento. La víctima era sumamente conocida por desempeñarse como vendedor de una conocida marca de refrescos. Los primeros elementos recabados por la Policía, llevaron a detener a dos personas. A una de ellas le incautaron un revólver calibre 38, que sería el arma utilizada. También se encontró la moto que la víctima utilizaba para trabajar. Asimismo se analiza cuidadosamente el correo electrónico y el teléfono celular de la víctima.
montevideo. En Montevideo la Policía detuvo al encargado de un local nocturno que está acusado de haber matado de dos puñaladas a Juan Amaral (45) en la esquina de Previsión y José Belloni. Amaral tenía antecedentes penales. En tanto los investigadores de Homicidios también detuvieron a tres hombres autores de una brutal agresión contra un funcionario de la Armada.
Estos habían discutido el pasado domingo con el vecino que vive en Selene 3263 en el barrio Villa García. Uno de los procesados es un militar que, según fuentes consultadas por El País, actuó en venganza de un hermano suyo, también militar, que fuera procesado el 24 de diciembre por agredir a este mismo vecino que lo denunció en esa oportunidad, hecho por el cual fuera a la cárcel. Junto a dos amigos atacaron a la víctima golpeándolo y asestándole dos puñaladas, una en el tórax y otra en el abdomen. La víctima se encuentra en estado sumamente grave.
El juez penal Rolando Vomero envió a los hombres de 22, 30 y 32 años a la cárcel por un de-lito de homicidio en grado de tentativa, con un delito de lesiones personales.