JUAN ORIBE STEMMER
El mayor aporte de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas para Cambio Climático, en Copenhague, puede haber sido cristalizar y sacar a la luz las encontradas posiciones de los países entorno de las propuestas para contrarrestar el efecto invernadero. Se abre ahora la etapa final de las negociaciones que deberán culminar para el año 2012, cuando queden sin efecto las metas establecidas en el Protocolo de Kyoto.
La Convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (1992) no contiene límites obligatorios para las emisiones de gases de invernadero aunque prevé la posibilidad de que se negocien acuerdos complementarios, protocolos, estipulando objetivos más precisos. Son parte de la Convención 192 países, incluyendo los Estados Unidos.
En 1997, los países partes de la Convención marco se reunieron en Kyoto, Japón, para acordar un protocolo con obligaciones más precisas.
El Protocolo divide a los países en dos grupos: los países desarrollados (enumerados en el Anexo I del Tratado), y los países en vías de desarrollo. El Tratado le impone al primer grupo de naciones la obligación de reducir en determinada proporción sus emisiones de gases de invernadero para el año 2012.
El presidente Bush anunció en el año 2001 que los Estados Unidos se retiraba del Protocolo de Kyoto. Explicó que era perjudicial para la economía de su país el adoptar aquellos límites, especialmente mientras algunos competidores quedaban al margen de esa obligación. Se refería a China, India y otros países en vías de desarrollo no incluidos en el Anexo I del Protocolo.
Mucho ha cambiado desde entonces.
Primero, los informes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático han confirmado con creciente precisión el impacto de las emisiones de gases de invernadero. Segundo, las emisiones totales de esos gases siguen aumentado (crecieron 38% en el período 1990 - 2007). Tercero, los países en vías de desarrollo empiezan a desplazar a las naciones industrializadas en el ranking de los principales que aportan al efecto invernadero. Hoy, el principal contribuyente de CO2 a la atmósfera es China.
Esos cambios han conducido a los cambios políticos que parecerían haberse cristalizado en la conferencia de Copenhague.
Los Estados Unidos, que se habían apartado del proceso de construcción de consensos globales sobre este desafío, ha variado su actitud. El presidente Obama, por el momento tiene poco margen de maniobra, lo que se reveló en su discurso en la conferencia, pero, con todo, se ha producido un cambio prometedor en el curso de la política de ese país.
También se ha desplazado el eje de la discusión.
Hasta hace poco, el tema central era el enfrentamiento entre los Estados Unidos y los demás países desarrollados. Hoy, cada vez más, la confrontación es entre las naciones industriales "tradicionales" y las nuevas potencias industriales en el Tercer Mundo que reclaman su derecho al desarrollo.
"La Conferencia sobre el cambio climático tuvo un resultado magro, que sólo definió posiciones".
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.